domingo, 5 de agosto de 2007

El duende en la tienda (primera parte)

O de mis impresiones sobre "El patito feo se va a trabajar"

Hace unos meses, mi papá llevó a casa el libro titulado "El patito feo se va a trabajar" de Mette Norgaard, que trata de la sabiduría empresarial a partir de los cuentos clásicos de H.C Andersen.

Me pareció interesante la cubierta, pero pensé seriamente que era uno más de esos libros de autoayuda que abundan en el mercado y tengo que decir con honestidad, que me equivoqué. (OJO, no voy a hacer apología del libro) Esto es para situarlos en contexto.

Personalmente, no creía en esos libros porque en ocasiones terminan mostrándole a uno caminos que si no uno no conoce se debe a dos razones: uno, porque es muy joven y dos, porque inexperto. Y frente a esas dos poderosas razones qué puede hacer uno: simplemente, envejecer.

Aunque a veces, uno se da cuenta en estos libros de que puede llegar a hacer muchas cosas sólo con proponérselo.
Y este libro me pareció diferente porque muestra un escenario de pensamiento distinto a la hora de tratar temas tan duros como la vida laboral, trabajo en equipo, entre otros. Y por eso, leí los seis cuentos que trae.


No escojo para este escrito la reflexión del cuento principal “El patito feo se va a trabajar” sino uno de los hermanos menores, El duende en la tienda. Por simples razones:


1. No me encasilla al libro. Me permite no hacer falsos alardes de pseudoescritor ni nada de esas vainas sino que permite mantener el adecuado “bajo” perfil.


2. Me permite centrarme en un tema del que hace rato vengo haciendo reflexiones personales: ¿Qué tanto debe preocuparme mi calidad de vida frente a mi nivel de vida? Sobre este tópico versara el artículo.


3. Es más simple y menos complejo a la hora de analizar. (La más honesta de las razones)


De acuerdo a este contexto, ahora si.


La idea central del cuento es sobre un duende que vivía en una casa antigua en Dinamarca, con un tendero en la planta baja y un estudiante en la buhardilla. En el desarrollo de la trama, hay una serie de situaciones (un incendio) que llevan al duende a tomar decisiones sobre lo que realmente desea y lo que realmente le conviene. Al final toma decisiones… drásticas. (Si quiere leer el cuento completo: link directo)


Creo haber resumido la trama directa: la toma de decisiones que colocan en perspectiva lo que deseamos frente a lo que nos conviene.


En este punto quiero detenerme. Muchas veces en nuestras regiones, en la casa, en la familia, nos imponen, al mejor estilo de Susanita en Mafalda, una vida que termina convirtiéndose en un escalafón: primero el pregrado, luego el posgrado, doctorado… el carro, la casa, la beca, los hijos… y muchas veces no nos detenemos a preguntarnos si realmente esto es lo que deseamos o si es lo que queremos. Simplemente nos dejamos llevar y atamos nuestras decisiones a una cuerda invisible conocida como el status.


Frases como: Ya trabajas, tienes que ir comprando tus cositas… o ahorre mijo, que ese trabajo no le va a durar toda la vida, son el pan de cada día de muchos de nosotros en nuestros hogares. Ni qué decir de los alardes que hacemos con el portátil, el CLIO parqueado en frente de la casa para la envidia de nuestros amigos, galas que realmente no tienen en cuenta sino una cosa: el nivel de vida. Pero, uno podría preguntarse (citando a Norgaard) si esto realmente es calidad de vida.


Desde mi perspectiva, la respuesta es por momentos, un absoluto y rotundo NO. ¿Por qué? Porque muchos de nosotros no vivimos sino para pagar las cuotas de la tarjeta de crédito, la hipoteca (en algunos casos) y las deudas.


Conozco el caso de un amigo que tiene las tarjetas de crédito al tope, el sueldo no le alcanza para nada y sin embargo, compra todos los días en OMA cafés de 5000 y 7000 pesos. A este sujeto no le ha llegado el salario, cuando ya se ha ido en el débito automático. No estoy diciendo nada nuevo, ¿cierto? Ahí está el problema.


Mañana - segunda parte.