En el año 2010 vi un fragmento de la crónica hecha por Ernesto McCausland en la serie "Relatos de la Juglaría" en el que se cuenta la trágica e impresionante historia de cómo nació la canción Alicia adorada, del gran Juancho Polo Valencia, ícono del folclor vallenato.
De hecho, es impactante ver cómo tantos años después, el caserío sigue olvidado, pobre e inconexo con el progreso. Pero eso es harina de otro costal.
Primero, para los que me leen y no saben cúal canción es, les dejo el video en la voz de Carlos Vives, quien la popularizó, pero quizá no canta con el mismo dolor con la que la cantó el maestro Valencia.
Segundo, les dejo la crónica de McCausland para que vean lo triste y trágica pero mágica de la historia.
Desde hace muchos, muchos años me gusta una canción del gran maestro, juglar y compositor Leandro Díaz: La Diosa coronada. Me gusta su cadencia, la forma en que está estructurada, lo fina y detallada de la letra. También la mezcla de guitarra y acordeón que hacen, por decirlo de una forma, muy disfrutable esta bella pieza del folclor colombiano.
Primero, la canción y la letra: (En la voz de Silvio Brito, quien a juicio del mismo Leandro Díaz, es uno de sus mejores intérpretes)
http://www.musica.com/letras.asp?letra=1071048
Segundo, la historia de la canción, aquí. Si alguien no quiere leerla completa, se la resumo: En una de sus parrandas, Leandro Díaz se enamoró de una bella mujer llamada Josefa Castro, hermana de uno de sus compañeros de andanzas. Esto sucedió cuando el todavía era "feliz e indocumentado". En vez de ofenderla, tratarla mal y otras tonterías, se "vengó" de una forma muy particular: Le hizo una canción y le cantó serenata con el mismo hermano. ¿Qué tal? Ojalá todos los hombres tuviéramos esa valentía de asumir las pérdidas amorosas con canciones; quizá no habrían tantas Rosa Elviras en nuestra bella Colombia. Bueno, la canción se hace mundialmente famosa gracias al epígrafe que hace Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos del Cólera: "En adelantos van estos lugares, ya tienen su Diosa Coronada". No creo que Díaz soñara que su despecho amoroso lo iba a catapultar a la fama de una forma tan abrumadora.
Repito: ¿Qué tal? Viendo el documental de Pirry sobre Rosa Elvira, y observando numerosos casos de violencia en contra de las mujeres, creo pertinente reflexionar sobre la forma en que asumimos nuestras decepciones, temores e incapacidades: seríamos inmensamente más felices, si siempre tuviéramos presente que la música puede ser nuestra mejor y única venganza.