¿Cuál es la competencia esencial que un buen orador debe tener? ¿Por qué Uribe, Chávez y Obama causan tanto efecto en las masas? ¿Es el poder de la palabra o simplemente tienen un alto grado de impacto e influencia? Retomando la línea de sucesos de las últimas semanas en la arena política, podría responder esos interrogantes abogando por el impacto e influencia de esos grandes líderes políticos.
Porque una cosa es tener un discurso incendiario, mediático y provocador como el de Chávez y otra cosa es que ese discurso tenga resonancia en las altas esferas de poder no sólo a nivel continental sino también global.
Entonces, ¿qué nos queda? Veamos, en el terreno de la retórica, el discurso de Correa es de una verborrea increíble, bien elaborado y destinado a causar un impacto en la masa, como efectivamente sucede.
Pero, de ahí a que ocurran las cosas que él pretende (lograr una condena internacional contra Colombia) hay un trecho gigantesco.
¿Por qué? Sencillamente, Correa no tiene la influencia de Chávez, Obama o Uribe. ¿Por qué? Porque no tiene petróleo, no lo apoya "el imperio" y definitivamente no es un animal político como si lo son sus colegas.
Y es aquí donde se puede comenzar a configurar la idea de que es necesario, además de la capacidad de oratoria, otros elementos que permitan tener "la sartén por el mango". Específicamente me refiero a tener petróleo, buenos verdes o una situación geopolítica privilegiada (caso Colombia). Al ser así, lo que primó el viernes en la cumbre de de países de río fue el poder y la influencia, no la capacidad de retórica impresionante.
¿O por qué entonces el presidente de Nicaragua corrió a defender a Colombia a mitad del discurso de Uribe? No cambió de bando por poco... pero fue evidente.
Al respecto, Uribe fue contundente como un bate de beísbol en la cabeza de sus iguales, porque sin tanto cuento y sin tanta parla (como dírian en Cartagena) logró hacer lo impensable en menos de 24 horas: Restablecer el orden de la crisis y que a su país no lo condenaran.
¿Qué piensan ustedes?
Porque una cosa es tener un discurso incendiario, mediático y provocador como el de Chávez y otra cosa es que ese discurso tenga resonancia en las altas esferas de poder no sólo a nivel continental sino también global.
Entonces, ¿qué nos queda? Veamos, en el terreno de la retórica, el discurso de Correa es de una verborrea increíble, bien elaborado y destinado a causar un impacto en la masa, como efectivamente sucede.
Pero, de ahí a que ocurran las cosas que él pretende (lograr una condena internacional contra Colombia) hay un trecho gigantesco.
¿Por qué? Sencillamente, Correa no tiene la influencia de Chávez, Obama o Uribe. ¿Por qué? Porque no tiene petróleo, no lo apoya "el imperio" y definitivamente no es un animal político como si lo son sus colegas.
Y es aquí donde se puede comenzar a configurar la idea de que es necesario, además de la capacidad de oratoria, otros elementos que permitan tener "la sartén por el mango". Específicamente me refiero a tener petróleo, buenos verdes o una situación geopolítica privilegiada (caso Colombia). Al ser así, lo que primó el viernes en la cumbre de de países de río fue el poder y la influencia, no la capacidad de retórica impresionante.
¿O por qué entonces el presidente de Nicaragua corrió a defender a Colombia a mitad del discurso de Uribe? No cambió de bando por poco... pero fue evidente.
Al respecto, Uribe fue contundente como un bate de beísbol en la cabeza de sus iguales, porque sin tanto cuento y sin tanta parla (como dírian en Cartagena) logró hacer lo impensable en menos de 24 horas: Restablecer el orden de la crisis y que a su país no lo condenaran.
¿Qué piensan ustedes?