sábado, 27 de septiembre de 2008

Liderazgo inteligente

Ayer fue el día de mi cumpleaños número 28. Podría contar múltiples historias sobre mi vida, ufanar sobre países visitados, experiencias vividas en este corto periodo de tiempo, pero realmente quiero hacer un reconocimiento a la importancia del cultivo de relaciones interpersonales para sentirse feliz con uno mismo y con los demás.

El día comenzó un tanto disperso, puesto que en casa mis papás me cantaron el cumple en la mañana muy sobriamente y pues no sentí que el día fuese a ser espectacular. Recuerdo haber pensado: Si así fue en casa, ¿Qué pasará en la calle, con los propios y extraños? Garrafal equivocación dar por sentado el rumbo de las cosas por el inicio del juego.

Al llegar a la oficina me estaban esperando con biberón a bordo, babero y una cantidad considerable de personas para felicitarme en el día de mi natalicio. Algo inesperado realmente, porque a veces transmito una imagen de antipático arrogante con la que cargo desde hace mucho rato y estoy tratando de superar.

Luego de múltiples manifestaciones de cariño, amor y amistad, de parte de los 4 caníbales, los sinver y mis otros compañeros de oficina, fuimos a almorzar a un buen restaurante, en el que los detalles continuaron. A todas estas, seguía preguntándome: ¿Cómo terminará? Una prueba más de que no se puede predecir el futuro. A las dos de la tarde habia recibido mensajes en el Fb de amigos de otras latitudes y llamadas al cel que me hicieron muy muy feliz. Gracias a todos y todas por sus demostraciones de cariño. ¡Gracias!

De hecho, el día continuó con la cena en casa, íntimos de la casa, hermanos y padres, con una cena deliciosa, como sólo mamá puede hacerla. A todas estas, me sentía el hombre más dichoso de la tierra. Con sólo una llamada, un gesto, otras personas habían logrado hacerme sentir valioso, recordado y querido.

La noche finalizó con varios de los caníbales, jairo, yuri y yo en una discoteca local, tomando unos tragos y bailando como locos. Llegué a casa muy temprano, pasadas las cuatro de la mañana, pero todavía con una energía incontenible y con ganas de continuar viviendo muchos años más.

Pero, oficialmente el regalo que cambió mi día fue uno que recibí de mi buen amigo Joaquín Lara. Un detalle sin igual y motivo de este blog: Me regaló el libro Liderazgo Inteligente de Ken Blanchard, en el que el gran líder americano nos habla de la inspiración y sabiduría desde el corazón de un líder.
¿Qué tal?
Poco a poco y a través de selectas frases sobre el poder e impacto del liderazgo en nuestra vida laboral y diaria, el autor muestra algunas claves para convertirse en una persona que puede acompañar a otros en el camino de ser mejores seres humanos, comprometidos con el desarrollo propio e inclusive, el de los demás.

Fue un regalo que me inspiró a escribir este post, y que me permitió encontrar la ruta para continuar escribiendo otros tantos en el transcurso del mes y de lo que resta por vivir, porque quiero abordar los temas que hace rato venía tratando de escribir, con esa sencillez y alegría sin comparación.

Espero poder contribuir al desarrollo de múltiples personas en lo que Dios depare será mi existencia. La ruta está por encontrarse. Espero ser partícipe de múltiples milagros. Gracias a Dios y a ustedes.