Después de 163 días, 5 horas y 22 minutos sin escribir, vuelvo al ruedo de mi blog. El afán se da ya que he sido referenciado en el blog de Prize, y pues no es justo con ella ni conmigo que nuestros posibles lectores (qué presumido!) se encuentren con una referencia atrasada o link roto.
En esta oportunidad, quiero referirme especialmente a la relación existente entre el poder del SI y el poder del NO, teniendo como referente la más reciente película de Jim Carrey: YES MAN!
Sin hacer apología a la película, quiero decir que su mensaje es claro para las nuevas generaciones que están ancladas en la cultura del NO: Atreverse es vivir! De hecho, para resumir cortamente la trama, podría decir que se trata de un tipo (Jim Carrey) estancado en una vida rutinaria, en la que su trabajo principal consiste en decir NO a los futuros clientes que solicitan crédito en el paupérrimo banco para el que trabaja. La situación cambia radicalmente cuando Carrey, por esos azares del destino y la insistencia de un amigo, asiste a una conferencia en la que aprende, por decirlo así, a decir si. El tipo tiene que decirle a todo que sí, y lo que viene después de ahí es anecdótico de la película.
Para el caso que nos atrae, decir que si a las oportunidades que nos trae la vida, en múltiples oportunidades lleva consigo altas dosis de riesgo.. pero, ¿qué más da? Hablando con uno de mis primos favoritos, llegamos a la conclusión de que si el día de mañana has de morir, que sea una muerte digna, en que no te vayas arrepentido de no haber hecho tal o cual cosa que estaba a tu alcance cuando pudiste hacerlo. Vale más haber tirado el lance y convertido la oportunidad en un éxito que no haberlo hecho.
Más allá de simplemente aprender a decir si, creo que la película llama a reflexionar sobre nuestra actitud hacia la vida. En muchas partes del mundo, la gente no se atreve a tomar decisiones por el miedo al qué dirán, por temor a fracasar o porque su vida pueda cambiar radicalmente después de esa decisión.
Personalmente, estoy viviendo un momento de intensos cambios y profunda ruptura de mi sistema organizacional. Estoy tomando decisiones radicales que imprimirán al corto plazo, giros a ritmos vertiginosos, que cambiarán para siempre, el rumbo de mi vida. ¿Qué será? ¿Qué resultará de toda esta aventura? ¿Triunfaré? ¿Fracasaré? Aún no lo sé... pero ciertamente no quiero irme al otro lado de la tumba, sin haber hecho el intento de cambiar, de transgredir el orden, de crecer y vivir. No intentarlo, de por sí, ya es fracasar.
Y como diría mi papá... si con lo único que vienes al mundo es con tu piel, por qué te aferras al vestido que traes?
Alegre de haber vuelto,
Pablo.
En esta oportunidad, quiero referirme especialmente a la relación existente entre el poder del SI y el poder del NO, teniendo como referente la más reciente película de Jim Carrey: YES MAN!
Sin hacer apología a la película, quiero decir que su mensaje es claro para las nuevas generaciones que están ancladas en la cultura del NO: Atreverse es vivir! De hecho, para resumir cortamente la trama, podría decir que se trata de un tipo (Jim Carrey) estancado en una vida rutinaria, en la que su trabajo principal consiste en decir NO a los futuros clientes que solicitan crédito en el paupérrimo banco para el que trabaja. La situación cambia radicalmente cuando Carrey, por esos azares del destino y la insistencia de un amigo, asiste a una conferencia en la que aprende, por decirlo así, a decir si. El tipo tiene que decirle a todo que sí, y lo que viene después de ahí es anecdótico de la película.
Para el caso que nos atrae, decir que si a las oportunidades que nos trae la vida, en múltiples oportunidades lleva consigo altas dosis de riesgo.. pero, ¿qué más da? Hablando con uno de mis primos favoritos, llegamos a la conclusión de que si el día de mañana has de morir, que sea una muerte digna, en que no te vayas arrepentido de no haber hecho tal o cual cosa que estaba a tu alcance cuando pudiste hacerlo. Vale más haber tirado el lance y convertido la oportunidad en un éxito que no haberlo hecho.
Más allá de simplemente aprender a decir si, creo que la película llama a reflexionar sobre nuestra actitud hacia la vida. En muchas partes del mundo, la gente no se atreve a tomar decisiones por el miedo al qué dirán, por temor a fracasar o porque su vida pueda cambiar radicalmente después de esa decisión.
Personalmente, estoy viviendo un momento de intensos cambios y profunda ruptura de mi sistema organizacional. Estoy tomando decisiones radicales que imprimirán al corto plazo, giros a ritmos vertiginosos, que cambiarán para siempre, el rumbo de mi vida. ¿Qué será? ¿Qué resultará de toda esta aventura? ¿Triunfaré? ¿Fracasaré? Aún no lo sé... pero ciertamente no quiero irme al otro lado de la tumba, sin haber hecho el intento de cambiar, de transgredir el orden, de crecer y vivir. No intentarlo, de por sí, ya es fracasar.
Y como diría mi papá... si con lo único que vienes al mundo es con tu piel, por qué te aferras al vestido que traes?
Alegre de haber vuelto,
Pablo.