La mañana comenzó bastante difusa entre las sábanas: a lo lejos escuchaba a mi mamá cantando el cumpleaños feliz a Gisella con mis sobrinas y sus agudas vocecitas. Lo reconozco, me dejé ganar de la pereza y no fui a desayunar al mercado de Bazurto como era mi primera intención.
Sin embargo, al levantarme, descubrí que el día tenía buena pinta para pasarla delicioso y luego de un rápido baño y de desayunar en el Carulla me fui a la casa del tio sigil a averiguar la dirección de la parranda y de entrada me engancharon a Meli para que me guiara: afortunada decisión, pues llegamos a la fiesta cuando todavía no estaba llena.
Los invitados fueron llegando de grupo en grupo y acomodándose como si estuvieran en un club campestre o algo así: el lugar lo permitía sin reservas, puesto que la finca era lo suficientemente grande y los vínculos del los invitados, bastante inconexos entre sí, a pesar de tener un referente: Chichi.
En mis últimas participaciones en fiestas y/o actividades familiares, he notado que el licor aumenta las posibilidades de que las personas gocen en el momento en mayor proporción (no he dicho que sólo el licor hace la parranda buena) y pues, la vibra de parranda se sienta aún más que si no se ofreciera aunque fuera un coctelito a los invitados.
Pues bien, en esta fiesta (y cómo iba a ser de otra forma, era el cumple de chichi) hubo cerveza, cocktail cerezado y whisky para algunos, así que en horas de la tarde, ya la cosa iba con bastante energía.
La felicidad total para mi, llegó en el momento en que sirvieron el sancocho: Una delicia que ya hubiese querido Antony Bourdain degustar en compañía de nosotros. Pues bien, era polifásico, porque tenía pollo (creo que era gallina), carne, mondongo y otro montón de vainas... la verdad es que estaba levanta muertos y para mi, fue como si hubiese caído maná de las alturas...
De hecho, no sé cómo continúo la parranda, porque luego de comer y descansar un ratico, me di cuenta de que si permanecía en la fiesta, no iba a poder irme manejando a la casa y no queria entregar las llaves, porque ya me queda poco tiempo con el fino vehículo, así que antes de caer beodo, me vine para la casa, a dormir un rato.
Ahora que me levanto y tengo la resaca en un nivel más bien bajo, escribo este post para comentarles que mi energía ha subido bastante en este último fin de semana, creo que las cosas se van presentando propicias para tomar los toros por los cachos y como dicen en el fútbol, remontar el marcador.
Buenas noches y que viva la familia, carajo!
PS: Estoy pensando seriamente en hacer un vblog al estilo de mi amiga Erika Bru y su iniciativa 365, le voy a pedir las instrucciones, pero mi tema no va a ser sobre Cartacho.. quiero hacerla sobre "las aventuras de un champe en Nueva York"... ¿les suena? déjenme saber.