El domingo 21 tuve la oportunidad de presenciar, a la italiana, la celebración de San José (El padre putativo de Jesús) en un ambiente totalmente siciliano, a pesar de encontrarnos en la capital del mundo.
Este es un ritual que involucra a una comunidad entera de hombres y mujeres que veneran al santo padre de Jesús y le rinden tributo, según la leyenda, por haberlos salvado de la hambruna en la edad media, pero especialmente, porque como cuenta la tradición, cuando Herodes mandó a asesinar a todos los primogénitos y la familia tuvo que emprender la huida para salvar a Jesús, en cada casa los recibían con comida y ayuda económica.
La idea es que cada año, una familia rinde tributo recibiendo un San José de yeso o en un cuadro de tamaño casi natural y se improvisa un altar para que durante semanas, las mujeres de las familias y en especial la anfitriona, recen en rosario en honor al esposo de María.
Con antelación, los anfitriones escogen a tres personas que representarán a la Primera Familia: Un San José, Un niño Jesús y una Virgen María. Estas tres personas bien pueden ser de la comunidad siciliana radicada en la zona o no serlo. Lo importante es que sean personas que necesiten de algún tipo de ayuda económica, ya sea en especie o en efectivo.
¿Para qué son escogidas? Resulta que el día de la celebración, la gente, que previamente ha hecho ofrendas en dinero, o en comidas y oraciones, debe alimentar (literalmente) a los tres participantes, como símbolo de sus bondad y caridad hacia el necesitado.
Así, los tres escogidos reciben ropa, dinero y mucha, mucha comida.
Presencié la actividad, porque el San José de este año fue un primo mío y le dieron todos estos presentes y fue una ayuda muy importante para su familia.
Resumiendo, es una tradición muy bonita y simpática. La gente va a la casa y la cosa se convierte en un festín impresionante. Hay rezos, comida, bebida y mucha integración.
Lo sorprendente para mi, es la capacidad que tienen estas personas, hoy en día, en este mundo tan jodido como está, de sentir la compasión y de ayudar a las personas cuando realmente lo necesitan. Creo que necesitamos un poco más de este tipo de tradiciones en nuestras vidas.
Las fotos las publicaré en mi FB, por ahora.
Saludos!