viernes, 9 de diciembre de 2011

Acefalosis política

El solo hecho de colocar el título de la entrada, me generó una risa desbordada. Quizá nerviosa. Aunque desde todo punto de vista, no puede ser algo más que angustiante.
Los saludo nuevamente, toda vez que mi último post también estuvo encaminado hacia la política local en Cartagena y las elecciones del burgomaestre para el periodo a comenzar en 22 días.
Desde hace varias lunas, estaba pensando en qué tema era el preciso para esta entrada. Sin más rodeos, quiero hablarles de una persona cuyo pensamiento me causa una admiración sin precedentes. Es más, creo que es el tipo de lucidez mental que uno quisiera observar en los hombres y mujeres que lideran nuestro país. Sin embargo, en muchos aspectos ha sido malinterpretado y sus banderas, desde mi humilde perspectiva, han sido enarboladas de forma incorrecta. Estoy hablando de Jorge Eliecer Gaitán.
Como todos los colombianos, he escuchado hablar incansablemente del famoso Bogotazo, evento desencadenado por la muerte de tan ilustre personaje.
Sin embargo, nunca conocí la fuerza de su pensamiento, hasta un día en la bella capital de la República en el que iba caminando por la carrera 7ma, y vi la siguiente placa:
(Esta placa está ubicada diagonal al edificio donde funciona City TV, en la séptima con Av. Jimenez, sitio en el que murió el caudillo)

Lo que más me causó impresión del discurso, fue la contundencia de cada palabra, cada frase en la búsqueda de movilizar el intelecto, despertar sentimientos, conectar emociones. ¡Qué clase de discurso!

En posts anteriores, mencionaba cómo sufríamos la política y lo dormidos que estábamos. Hoy, quiero mencionar cómo en definitiva, estamos jodidos. Y no al estilo de Benedetti en Viceversa, no.

Es de cómo nos encontramos frente a una descolorización de la política, ante una mansedumbre de espíritus aletargados por la desidia moral. (ya se me comienzan a pegar sus palabras). En definitiva, prefiero que sean ustedes mismos quienes se conecten con el pensamiento del caudillo y no sea yo quien lo haga por ustedes.

Juzguen: 

El destino providencial del hombre 
Yo no creo en el destino mesiánico o providencial de los hombres. No creo que por grandes que sean las cualidades individuales, haya nadie capaz de lograr que sus pasiones, sus pensamientos o sus determinaciones sean la pasión, la determinación y el pensamiento del alma colectiva. No creo que exista ni en el pretérito ni en el presente un hombre capaz de actuar sobre las masas como el cincel del artista que confiere caracteres de perennidad a la materia inerte. El dirigente de los grandes movimientos populares es aquel que posee una sensibilidad, una capacidad plástica para captar y resumir en un momento dado el impulso que labora en el agitado subfondo del alma colectiva; aquel que se convierte en antena hasta donde ascienden a buscar expresión, para luego volver metodizadas al seno de donde han salido, las demandas de lo moral, de lo justo, de lo bello, en el legítimo empeño humano de avanzar hacia mejores destinos.

Anímense a leer este pensamiento político, y descubrirán el por qué tenemos acefalosis política.

¡Buenas noches! :)