¿En qué medida se encuentra equipado el Servicio
Exterior Colombiano para gestionar de forma eficiente la Política Exterior del
país?
La realidad actual del Servicio Exterior Colombiano
(en adelante, SEC) permite realizar una analogía, un tanto atrevida quizá, con
un león que sabe que tiene que cazar, está configurado genética y
fisiológicamente para hacerlo, pero no puede realizarlo, porque sus dientes no
son lo suficientemente fuertes para poder atacar a las presas, no importa su
tamaño.
Si bien es cierto que desde 1911[i],
comenzaron los intentos por regular y estructurar el SEC para que pudiese
desempeñar sus funciones eficientemente como corps diplomatique[ii]
del país, hasta nuestros días, lo que ha imperado es una tradición clientelista
y politizada, que se basa en el “carácter gubernamental, personalizado y
clientelizado de nuestra política exterior”[iii].
Así, las debilidades del SEC para asumir una
efectiva participación en el diseño y ejecución de la política pública exterior
del país, configuran una problemática muy compleja de resolver, puesto que en
el papel, la estructura organizacional, la asignación de presupuesto y enfoque
del discurso oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores[iv]
permitirían un cumplimiento a cabalidad de esta función.
Sin embargo, la realidad es completamente
diferente. Tal cual lo afirma Puyana (2008), “las deficiencias del SEC se han
convertido en un obstáculo para el equipo de trabajo de su personal y, por lo
tanto, para el eficiente funcionamiento del Ministerio”[v].
Al respecto, y contrario a lo planteado por Zuvanic
(2006) sobre cómo una burocracia puede actuar como un freno a la arbitrariedad,
ser una salvaguarda de la seguridad jurídica y ser crucial para la acción de
gobierno eficaz y eficiente[vi],
las condiciones del SEC muestran cuatro patrones nocivos a este fin:
1.
Preponderancia
de los funcionarios de libre nombramiento y remoción.
2.
La
discriminación de los funcionarios de carrera diplomática.
3.
Los cargos de
libre nominación: botín burocrático.
4.
Inconsistencias
en la formación, incongruencias en la nominación[vii].
Estos patrones se conjugan entre sí y no permiten
el fortalecimiento activo, tanto de los miembros del cuerpo diplomático de
carrera por un lado, como de la estructura institucional del Ministerio, por el
otro; y tampoco facilitan una política sostenida en el tiempo que mitigue los
efectos de la politiquería y el clientelismo.
Esta situación, desde luego, conlleva resultados
negativos, de corto, mediano y largo plazo; desconfianza de la población en
general hacia las capacidades técnicas y operativas del cuerpo diplomático,
pero, antes que cualquier otra cosa, genera políticas reactivas y miopes, que
poco o nada contribuyen a la inserción de Colombia en el ágil mundo de la
diplomacia global.
Si se analizan en detalle los decretos orientadores
de la política exterior colombiana hasta el momento, la gran mayoría de los
mismos están enfocados a la regulación y control de los funcionarios de
carrera, ubicación y asignaciones de los mismos, sin prestar especial atención
a las necesidades reales de la inserción de Colombia en el contexto político
internacional.
Como hemos visto hasta el momento, parecería que
nuestro león tiene el “cuerpo” para cazar, pero, ¿puede hacerlo realmente? Es
decir, ¿cuenta el SEC con las herramientas necesarias para participar en el
proceso de toma de decisiones sobre política exterior de Colombia?
Lastimosamente, una vez más, la respuesta apunta a
que no. En lo sucesivo de las lecturas analizadas (base para este artículo y que figuran en la bibliografía), también se plantea cómo una
burocracia profesionalizada (la que debería tener el SEC), "es un jugador
crucial y particularmente importante, porque está a cargo de preparar,
ejecutar, controlar y evaluar las políticas públicas y ayuda a limitar la adopción de políticas
oportunistas y fortalece la confianza de los actores para cumplir plenamente
con los compromisos que los contratos en el marco de los acuerdos a los que
entran"[viii].
Pero, ¿Cómo pueden diseñarse políticas públicas de
largo aliento desde el SEC, si sus integrantes y representantes burocráticos
están atados al gobierno de turno y sus intereses? No suena sensato pensar que
el MRE[ix]
no esté al tanto de la situación; lo realmente preocupante es que sus medidas
se enfoquen en una normatividad etérea en lo pertinente a trazar una política
pública exterior a), clara b), moderna c) sostenible en el tiempo y d)
independiente de los vaivenes presidencialistas.
En ese orden de ideas, nuestro león, necesita un
trabajo serio de odontología. Parecería que el veterinario que lo atienda,
necesita tener experticia en rehabilitación
oral (colocar los dientes que el león necesita, y esto vendría siendo que
los funcionarios obedezcan a una estructura burocrática profesional, seria y
estable), también requiere un diseño de
sonrisa (limpiar los dientes correctamente y alinearlos para que tengan el
brillo necesario, lo que significaría que esta estructurada venga acompañada de
políticas que hagan sobresalir a Colombia en el concierto de las naciones) y
por último, un control periódico para
evitar que salga sarro, prevenir caries y otros problemas (esto es, que se
evalúe constantemente y evitar problemas de politiquería y corrupción). Con
estas medidas, podría decirse que nuestro león, podría, finalmente, ir a cazar.
BIBLIOGRAFÍA
[i] Ardila, Martha, et al. La toma de decisiones de la
política exterior colombiana. Universidad Externado de Colombia, 2008.
[iii] Vela Obregozo, et al. Las relaciones internacionales
de Colombia en el siglo XXI. Universidad Nacional de Colombia. Manizales. 2008
[iv] Principios y lineamientos de la política exterior
colombiana, página oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores en internet
(http://www.cancilleria.gov.co/ministry/policy ). Consultada en 14-07-14.
[v] Ardila, Martha, et al. La toma de decisiones de la
política exterior colombiana. Universidad Externado de Colombia, 2008. Op. Cit.
Pág. 63.
[vi] Zuvanic, Laura, et al. The weakest link: The bureaucracy and civil
service systems in Latin America, in How democracy Works:
Political institutions and arenas in latinamerica policymaking. Washington, DC:
IDB and DRCLAS, Harvard University, 2010
[vii] Ardila, Martha, et al. La toma de decisiones de la
política exterior colombiana. Universidad Externado de Colombia, 2008. Op. Cit.
Págs. 63-91.
[viii] Zuvanic, Laura, et al.
The weakest link: The bureaucracy and civil service systems in Latin
America, in How democracy Works: Political institutions and
arenas in latinamerica policymaking. Washington, DC: IDB and DRCLAS, Harvard
University, 2010 op. Cit págs 147-148