viernes, 25 de mayo de 2007

Billy... En la Cartagena de las oportunidades...

Triste es la vida de un hombre pobre
que vive como un marginal
se acaba la vida todo es un misterio
y no encuentras cómo acabar

The three kings, en la canción Billy


Al mejor estilo de Rubén Blades en Pedro Navaja, un grupo de tres jóvenes cartageneros, llamado The Three Kings, realiza una magistral composición acerca de la vida criminal en la ciudad.

La visión de estos chicos sobre La Heroica, y que es la misma de muchos cartageneros, es que no hay opciones, que la marginalidad es el pan de cada día, que a pesar de que hay ganas de triunfar, no hay cómo.

La pregunta salta a la vista: ¿Cómo salir adelante sin recurrir a la violencia? En una ciudad donde la violencia se legitima en el poder corrupto de nuestros gobernantes, donde la agenda de la ciudadanía no existe, y mucho menos la de los medios, ¿Cómo hacer para construir ciudadanía?

Hacia este punto nos quiere llevar el padre Rafael Castillo en su escrito “Hacia una propuesta responsable por la ciudad de Cartagena”, el cual intentaremos relacionar con la angustia de estos jóvenes de the three kings, para ver, si desde la academia, y desde la visión del padre, se pueden indicar algunas luces para poder transitar ese camino incierto que tiene Cartagena por delante.

Comenzaremos por indicar que, una posible salida es mirar a ver cómo se puede lograr que el cartagenero se convierta en un ciudadano, y deje de ser un mero habitante, o vecino de la ciudad.

Pero, la construcción de una ciudadanía es una cuestión sumamente dificil, que implica un dialogo de saberes explorado en conjunto con todos los actores de la esfera pública, tal cual como lo han expresado autores de la talla de Mirales Castellanos, Habermas, Arendt, entre otros brillantes pensadores del concepto de ciudadanía.

Se puede definir ciudadanía como aquel “Comportamiento propio de un buen ciudadano”[1], pero, ¿Qué es un ciudadano?, según la Encarta, un ciudadano es el habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país[2].

Menuda definición. Por momentos se podría pensar que ese sujeto consciente no existe en Cartagena, observando las estadísticas que nos muestra el padre Rafa en su abrumador artículo.

Sobre la construcción de ese ciudadano inexistente versará la parte final de este corto escrito. Y lo haré basándome en el Artículo de Ana María Mirales Castellanos en la revista foro, cuyo título es ¿Qué es el periodismo cívico? Y tratando de acotar algunos apuntes del texto de la arquidiócesis.

La construcción del ciudadano ejemplar requiere de varias condiciones esenciales, entre las cuales se puede destacar, el respeto a la vida como punto fundamental, pero este respeto implica un reconocimiento de la dignidad del ser humano por parte de los demás, es decir, el reconocimiento de la alteridad, el reconocimiento de la necesidad ajena, el sentir como propios, los problemas de ese 73% de cartageneros que vive en condiciones de pobreza, como muestran las estadísticas que cancelan las opiniones, del padre Rafa.

Otra condición esencial es invertir en el capital humano de la ciudad, porque, de qué sirve tener lindas playas, un sistema de transporte masivo último modelo, unos centroamericanos que no impulsarán el desarrollo colectivo sino la riqueza de unos cuantos, hospital de lujo, ¿si la gente tiene hambre y se muere día a día en condiciones infra humanas? ¿si el 63% de los cartageneros sobrevive con menos de un dólar (US) al día[3]?. ¿De qué sirve?

De nada. Pero la solución no es quedarse sentados a esperar que del gobierno central nos caigan las migajas que deja la corrupción y las sobras que quedan del banquete que nuestra clase dirigente hace con los recursos del país.

La solución, desde la óptica de los medios, desde el quehacer comunicativo, es la construcción de ciudadanía, apoyados en el concepto del periodismo cívico, cuya tarea fundamental puede resumirse en la construcción de ciudadanía[4].

Pero, ¿qué es ese periodismo cívico del que tanto se habla?, ¿Cúal es esa tarea de la construcción de ciudadanía? El periodismo cívico considera la deliberación, la búsqueda colectiva de consensos y el aprovechamiento democrático de los disensos como parte central del trabajo del periodista[5].

Esta tarea de construir un ciudadano no es fácil en democracias maduras como las europeas, inclusive en la estadounidense, es complejo. Ahora imagine amigo lector la menuda tarea que es construir un ciudadano en las condiciones aberrantes de un país como Colombia, donde el poder detentado tiene una base pretoriana; ahora visualice este imaginario en Cartagena. Más complicado, ¿No?

Empoderar las comunidades, construir un concepto de lo público que se acompañe con una agenda de las prioridades de la ciudad desde los medios, es un camino. Ahora bien, si eso le resulta sinuoso, esta opción es más sencilla: Educación. La verdad os hará libres, dijo algún famoso pensador, yo lo llevo a la expresión “la educación os hará libres” y esta educación no es tan dificil, simplemente es entender el imaginario de la ciudad, aprovechar los espacios, integrar nuestros vehiculos de expresión y desarrollar en nuestros niños el amor por la ciudad y sus problemas. No es la panacea, pero es una salida.



[1] Biblioteca de consulta Microsoft Encarta 2004. Microsoft Corporation.

[2] Ibíd.

[3] El conflicto, Callejón con salida, Informe Nacional de Desarrollo Humano, Colombia – 2003. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

[4] Mirales Castellanos, Ana María, en la revista Foro, articulo titulado “¿Qué es el periodismo cívico?

[5] Ibíd.



miércoles, 23 de mayo de 2007

El hombre moderno: objeto ¿sexual? de las mujeres.

Los que leyeron mi blog anterior, tan caro a mi sentir y ciertamente revelador de mi ser, se preguntarán el por qué del tono de este post y las consideraciones impertinentes que hago en él. Simplemente, estoy comenzando a depurar la escritura (tengo rato sin hacerlo) y siento que puedo comenzar dejando que los demás sientan mi respiración, para que sepan el tono en que escribo y comiencen a conocerme (¡súper pretencioso!).

A veces puedo sonar muy egocéntrico, pero qué más da, si así somos los pseudoescritores: pinchados e increíblemente ingenuos. O inocentes.

Sobre el tema que nos trae a colación en esta oportunidad, quisiera comenzar haciendo alarde de que todo esto es una recopilación de tres años al interior de mis experiencias con niñas. Aprendiendo a analizarlas, he conocido (y con esto le pego al post anterior) el papel que juegan los hombres, está claro que desde una perspectiva un tanto primitiva, en las relaciones modernas: el de un simple objeto.

En ocasiones, sexual; en otras, económico; a veces, sentimental; y así podría hacerles perder su valioso tiempo con los mil y un objetos para los que estamos hechos los chicos modernos.

Valdría la pena decir que existen dos pretensiones: una, la de asumir como objeto de discusión el post que estoy planteando y dos, la de inferir que estoy mostrando una versión empírica reducida a mi subjetividad. Es decir, no es mierda el asunto, tiene algo de validez por cuanto me ha sucedido a menudo. obviamente, por motivos de escritura, un poco exagerado.

Una de las razones esenciales del machismo es que los hombres están muy cómodos mostrando su dependencia de las mujeres: sin ellas, se convierten en casi inútiles. el truco consiste en hacerles ver que ellas están subyugadas al dominio masculino, cuando en realidad sucede todo lo contrario (no voy a extenderme en explicaciones superfluas con ejemplos).

Si miramos la realidad, detrás de toda relación "machista" lo que hay es un hombre infinitamente incapaz y miedoso de asumir otros roles en la relación; de mostrar otras facetas que expresen su verdadera hombría y no simplemente flashes de protohombre.

Es por esto que, aunque nos parezca increíble, hay mujeres (como la barranquillera de la golpiza) que después de una azotaína salvajemente atroz, vuelven con el tipo, aduciendo que va a cambiar, que no les pegará más. ¡Pura carreta! Vuelven con él, porque al estilo freudiano y jungiano más puro, lo que les encanta es el placer inmenso que les produce el dolor. (aclaro, muchas de ellas no lo saben, está al nivel del inconsciente). Como diría mi mamá: sarna con gusto no pica, y si pica, no mortifica.

Entonces, ¿qué tenemos? Un pobre tipo utilizado. Aquí las mujeres me va a acribillar, pero me arriesgaré: Utilizado para mostrar el papel que el hombre tiene que tener: el marido ejemplar, el que se mata como un burro, el que aguanta cantaletas, el que nunca sube el tono de voz, el que no puede explotar, en fin, el tipo es utilizado porque la vieja queda como la pobrecita, la que ay! qué dolor con ella! ese infeliz que le pega! pero nadie se pone a razonar el por qué después de una paliza que no se la aguanta ni un perro, la vieja vuelve con él: porque le da la gana! Entonces, ¿para qué putas hizo todo el escándalo?

Lo que me lleva a una inferir una sublime teoría que vengo descubriendo (admito que no es mía) con unos amigos desde hace algún tiempo y que elimina el más profundo de los machismos: Uno no se tira a las viejas, sino que las viejas se lo tiran a uno! Simple, contundente y demoledor.
Muchos dirán: eso no es nuevo, eso ya lo sabíamos. Si. pero vaya y dígaselo a un recontra macho de esos que se jactan de haberle "hecho el daño" a muchas niñas... vaya y dígaselo, para que el próximo con la cara morada sea usted.

Analicemos un poco esto: A menos que sea una violación, ningún hombre le pone un revólver a la mujer para ir a la cama. Tampoco, la hace chillar de felicidad (en el glorioso caso de que sea bueno) porque el decidió montársele encima o al revés. ¿Entonces? Queda demostrado cómo la mujer es la que utiliza al hombre, puesto que si ella no abre las piernas, el hombre puede hacer como chivo, brincar en un solo dedo del pie, ser el mejor stripper de la tierra, que ella no hará nada, puesto que No l e d a l a g a n a!!!

Pero resulta, que como estamos en el país del sagrado corazón, del dios santo bendito, de la pelota de letras, todavía estamos lejos, lejos de que las mujeres puedan reconocer su gusto por el sexo, por hacer comer de la mano atarvanes infelices como el probruto barranquillero lacoture, porque ahora, y per secula seculorum, ellas serán quienes tengan la batuta.

Mientras tanto, seguiremos creyendo que somos el mejor de los polvos, que no hay nadie como nosotros y que ellas sin nosotros no pueden vivir. Es hora de despertar, es hora de dejar la ilusión de que somos, y empecemos a darnos cuenta como hombres, de nuestro papel: el de meros y simples objetos. nada más.

Una pulga no puede picar a una locomotora, pero puede llenar de ronchas al maquinista

Por ser mi primer post, quiero comenzar con un artículo o escrito que describa parte de mi personalidad desde el título, y es así como pretendo darme a conocer a los demás: Pablo Senior es una persona total y absolutamente convencida de que esto se mejora.

Con "esto se mejora" no me refiero tácita ni explícitamente a la situación de Colombia exclusivamente. ¡Ni más faltaba! Sería un egoísta al pensar solamente en contribuir a las soluciones de mi país. Al contrario; siento que somos tan afortunados, que nuestro deber es no hacer alarde de lo que sabemos sino de lo que podemos y debemos hacer por y para la humanidad. Ahí está el comienzo de las soluciones. En tratar de encontrar nuestro papel en la sociedad en la que vivimos, para tratar de impactar directa o indirectamente en ella. Por eso soy un convencido de que esto se mejora.

Comencé con la frase de Libertad, amiga de Mafalda, porque considero que, a pesar de que nuestros esfuerzos se vean como pocos o poquísimos, pueden tener incidencia en procesos mucho más grandes de los que nuestra mente puede llegar a imaginar.

Es por esto que tomé como nirvana de mi blog (finalmente me decido a publicar, después de 4 años de intentos fallidos en mi mente) esta frase. Porque, al ser un convencido de que las cosas pueden ser mejores y eso depende de la contribución esencial de cada ser humano al entender su papel en la sociedad, siento que ninguna otra frase resumiría mejor mi manera de ver la vida: optimista y sabiendo que somos necesarios para que los maquinistas que guían el tren del pleno desarrollo del potencial humano, se detengan a pensar un poco sobre la cantidad de pasajeros que pueden y sobre todo, deben llevar.