Hace unos días coloqué en mi status del FB unas palabras referidas a mi estado de ánimo en ese momento: tristeza, por la partida hacia nuevos horizontes de dos seres muy queridos y especiales en mi vida. Sinceramente, no esperé que el golpe fuese tan duro, en especial por el de la mujer menuda. Pero, como todo en esta vida, uno debe aprender a esclarecer sus sentimientos y a expulsar de su ser, las cosas que imposibilitan el logro de la felicidad.
De hecho, si se analiza con detenimiento, muchas veces, cuando nos colocamos tristes por una partida, es porque nuestro egoísmo no nos permite entender que las otras personas también tienen sus propios intereses, sentimientos y deseos, que quizá, no combinan con los nuestros en esa especial particularidad.
Así, me encuentro ante una posición en la que alguien a quien quiero mucho, tuvo que alejarse de mi por mis mentiras, por mis indecisiones y por hacerle, en muchos momentos, la vida imposible. Por eso, y con la anuencia de mis amigos más íntimos que me lo han recomendado como una terapia para exorcisar los demonios delante de mí, eliminaré las mentiras de mi vocabulario, por muy mínimas que estas puedan llegar a ser... de hecho, es un acto de valentía que tengo al escribir estas palabras, porque sé que muchas personas dirán: el man está loco, es un mentiroso o simplemente es un payaso. ¿y saben qué? ¡Me importa un reverendo rábano! sólo sé que no quiero crear problemas, ser desenmascarado posteriormente o que otras personas se enteren que no fui lo honesto que siempre procuro ser. Porque una cosa es ser franco como toda mi vida lo he sido, y otra cosa es herir, hacer sufrir por omisión o acción indebida.
No se trata de ser perfecto ni mucho menos, se trata de acercarse a la hombría y la valentía de decir la verdad sin necesidad de llevar una vida espectacular. se trata de abordar los problemas con tranquilidad y con sensatez. No es nada del otro mundo, pero si me hace feliz y voy a hacer feliz a otros, pues que venga la verdad!
De hecho, si se analiza con detenimiento, muchas veces, cuando nos colocamos tristes por una partida, es porque nuestro egoísmo no nos permite entender que las otras personas también tienen sus propios intereses, sentimientos y deseos, que quizá, no combinan con los nuestros en esa especial particularidad.
Así, me encuentro ante una posición en la que alguien a quien quiero mucho, tuvo que alejarse de mi por mis mentiras, por mis indecisiones y por hacerle, en muchos momentos, la vida imposible. Por eso, y con la anuencia de mis amigos más íntimos que me lo han recomendado como una terapia para exorcisar los demonios delante de mí, eliminaré las mentiras de mi vocabulario, por muy mínimas que estas puedan llegar a ser... de hecho, es un acto de valentía que tengo al escribir estas palabras, porque sé que muchas personas dirán: el man está loco, es un mentiroso o simplemente es un payaso. ¿y saben qué? ¡Me importa un reverendo rábano! sólo sé que no quiero crear problemas, ser desenmascarado posteriormente o que otras personas se enteren que no fui lo honesto que siempre procuro ser. Porque una cosa es ser franco como toda mi vida lo he sido, y otra cosa es herir, hacer sufrir por omisión o acción indebida.
No se trata de ser perfecto ni mucho menos, se trata de acercarse a la hombría y la valentía de decir la verdad sin necesidad de llevar una vida espectacular. se trata de abordar los problemas con tranquilidad y con sensatez. No es nada del otro mundo, pero si me hace feliz y voy a hacer feliz a otros, pues que venga la verdad!
1 comentario:
Muy chevere....me gusto mucho tambien el de Thanks to Bob!
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