En noviembre de 2000, tuve una amiga muy especial en la pensión en que vivía en la fría Bogota de la época (no tan helada como en los 50, pero si mucho más que la defectuosa nevera de ahora) que estuvo bastante deprimida por múltiples aspectos de su vida personal, lo que finalmente conllevó a que se fuera a su tierra natal Pitalito por una semana a descansar la cabecita y el corazón.
En nuestras conversaciones telefónicas, normalmente mis palabras giraban en torno al hecho de hacerle ver a ella, que el crecer duele, porque implica un desprendimiento constante de nuestras preconcepciones y juicios de valor, ampliándose constantemente las barreras que nos impiden pensar con claridad y ver las cosas en su justa dimensión.
Desde ese entonces, y teniendo en cuenta a muchos filósofos que lo han expresado en libros, documentos y artículos, decidí que debía describir los múltiples procesos que ocurren en uno, cuando está aprendiendo a crecer, como es el título de mi blog: Learning to grow.
Desafortunadamente, como le dije en aquella oportunidad a mi buena amiga, el crecer duele, y de verdad. Tiene que ver, por supuesto, con el dolor físico que ocasionan los sucesos lamentables de nuestra existencia, pero también tiene que ver con la imposibilidad de recuperar el tiempo perdido y las relaciones rotas por culpa de nuestras indecisiones y frustraciones no tenidas en cuenta a tiempo.
Ayer, en una conversación bastante casual, me di cuenta que estos días son de mucho crecimiento para mi: Estoy aprendiendo a cerrar ciclos, a no dejar ventanas abiertas, a ser sincero emocionalmente conmigo mismo... y joder, que es duro!
Sobretodo, en el tema amoroso. Es tan difícil cerrar esos ciclos... cuando intentas cerrar puertas, se meten por las ventanas enemigos indeseables, casi todos sustantivados femeninamente: angustia, inseguridad, ansiedad y otras más...
Afortunadamente, sólo somos un instante fugaz en la larga noche de la eternidad, y por eso, no sería prudente dejar de crecer: La vida continúa, nuevos espacios vienen hacia nosotros, y nosotros mismos vamos hacia otros... es la constante de la vida. Crecer. Para poder crecer y sacar a esos enemigos, hay que confiar. Sin embargo, la confianza no viene por si sola... sólo se aparece cuando podemos creer.
Así que una vez más, repito mi infaltable frase: Creer, Confiar y Crecer. Esa es una excelente opción en el camino.
4 comentarios:
Ay Pablo no me asustes.....
jeje hay epocas de epocas y tu estas pasando por una crucial. Cuentas con nosotros... y pa'lante!
Es normal tenerle miedo a lo diferente, pero hay que ver qué hay al otro lado y seguramente se te va quitando el "cus cus"...
pd. jejeje si si, esta nevera, ya esta que "saca la mano".
Como siempre me sorprende tu sabiduría y madurez ante las adversidades. Estoy orgullosa de mi PP, un hombre que desde su sencillez afronta las complejidades que el día a día trae consigo y trabaja arduamente por conseguir la esencia de la vida: La felicidad!
muy buen post pabli... también paso por una época complicada! que espero, deje muchas enseñanzas
Excelente Pablito! eres una persona de un crecimiento absurdo!!... pero absurdo no seguirlo... te felicito por la cara buena que le pones a la vida y por compartir tus experiencias, luchar por tus sueños y dejar nuestra carrera un poquito mas alto hoy de lo que lo dejaste ayer... es un trabajo de nunca acabar pero tu tienes mucha materia para explotar!!
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