sábado, 13 de febrero de 2010

Cuando una promesa se tiene que cumplir

En 1952, E.B white decide publicar una hermosa novela para niños llamada la Telaraña de Charlotte, que como reza en la wikipedia, cuenta con dos versiones: una animada del año 73 y una "medio real - medio CGI". En 1996 conocí la del año 73 (mi papá la trajo en VHS de USA) y aunque la vi en inglés (en ese entonces no era que fuera el más diestro en anglosajón), me encantó la forma en que es llevada la narración.

Afortunadamente, ayer tuve la oportunidad de verla nuevamente; pero ahora, con animales llevados en CGI y con las voces de Julia Robert, Oprah Winfrey y otras luminarias de Hollywood, contando con la bella Dakota Fanning en el papel de Fern Arable. Según la Wikipedia,

La película comienza en una granja durante la primavera en el estado de Maine. Cuando Fern Arable (Dakota Fanning) se da cuenta de que su padre planea matar las nuevas crías de un cerdo, exitosamente lo convence de que no la haga. Le da la pequeña cría a Fern, quien lo llama Wilbur y lo cria como su mascota. Pero cuando Wilbur se hace adulto, Fern se ve forzada a llevarlo a la granja de Zuckerman, donde será preparado para una cena prevista.

Charlotte (Julia Roberts), es una araña que vive arriba del chiquero donde se encuentra Wilbur; se hacen amigos y ella decide ayudarlo para que no sea comido. Con la ayuda de los otros animales del establo, incluyendo a una rata llamada Templeton (Steve Buscemi), Charlotte tratara de convencer a la familia de que Wilbur es un animal especial.

Hasta ahí, se podría decir que es una historia como cualquier otra. Pero para mí, tiene un significado especial por cuanto los diálogos están muy bien elaborados y las palabras y frases no son simplemente de cajón: tienen un sentido en cada escena e intentan dejarnos en el subconsciente enseñanzas básicas sobre la vida, el amor y la amistad.

Desde mi humilde perspectiva de espectador desprevenido, la película nos enseña el valor de Cumplir una promesa a un amigo, a un hermano, cueste lo que cueste, obligue a lo que obligue. Este es el sentido más básico de la amistad. Renunciar a nuestros propios miedos, a nuestras angustias para ayudar a un hermano que necesita de nuestra comprensión y dedicación.

En el filme se observan momentos clave que nada tienen que ver con el ritmo inclemente de la vida moderna y las presunciones de lo que hoy día se llama "civilización". A pesar de que la figura de la personalización es muy utilizada en las fábulas clásicas y es un elemento cliché a la hora de narrar historias, uno podría traslapar esa escena a nuestras vidas: Quien es Wilbur (wilfrido en español), quien sería Charlotte, quien la rata (templeton o emilio), quienes las ovejas y así sucesivamente... A pesar de no haber leído el libro directamente, sospecho que la intención de White fue dejarnos claro que no sólo en los momentos difíciles (problemas, situaciones traumáticas y esas cosas) sino en la cotidianidad, los amigos son esenciales para la felicidad de las personas. (una frase de wilbur lo dice todo: Supongo que vivir juntos no significa ser amigos)

Así, mi reflexión final (el post se está volviendo muy espeso) va de que uno puede tener mil contactos en el Facebook, 100 personas con las que puede ir a rumbear, pero cuántos de esos estarían en capacidad de decir: Le cumpliré una promesa a mi amigo, porque es lo que quiero hacer.. ¿cuántos de nosotros? Espero que muchos.

¿Sabes si te cumpliría una promesa? Déjame saber.

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Este es mi post número 50. Estoy más que feliz de haber llegado a esta estapa de la escritura. Revisando los archivos, creo haberme mantenido fiel a mi mismo y a mis seguidores (ya son 13!!!) Gracias por acompañarme en este trasegar. ¡Los quiero!

lunes, 8 de febrero de 2010

Pros y contras de NO tener un celular

selfoon, Shumë, telefon, cellulare, 휴대 전화, सेलफोन, мобильный телефон, o en el idioma de su preferencia, EL CELULAR, es un artilugio creado por el hombre para comunicarse eficientemente y con cierta movilidad; que según la wikipedia, "se denomina así debido a las antenas repetidoras que conforman la red, cada una de las cuales es una célula, si bien existen redes telefónicas móviles satelitales. Su principal característica es su portabilidad, que permite comunicarse desde casi cualquier lugar."
No tengo pensado escribir una disertación profunda sobre el significado sicológico que implica la necesidad de estar conectado, o los daños/beneficios que le hace al cerebro la continua exposición a las ondas que genera un componente como el teléfono móvil.
No, mi motivación es mucho más simple: enumerar las razones por las cuales NO he tenido celular durante estos últimos cinco meses en Colombia y el por qué no voy a tener ahora que me mudo a otro país. Aquí vamos:
1. Tranquilidad: Poder descansar con tu familia, ver un programa de televisión tranquilo, o disfrutar de una película con la novia o con los amigos, es algo que no sucede cuando tienes un celular y hay gente que quiere llamarte, aunque esa consulta pueda ser resuelta en otro momento. ¿A quien no lo ha llamado una impertinente ex-loquesea a las tres de la mañana en medio de una borrachera? ¿A quien no lo ha llamado un jefe iracundo porque se le borraron unos archivos y no sabe donde encontrarlos y resulta que se solucionaba moviendo un ícono?
2. In-dependencia: No de las personas, sino del aparato en si. Hay gente que ha llegado al extremo de decirme que soy un anormal, porque no tengo celular. Yo nací sin celular, y a menos de que me implanten uno en el cerebro y me nazca como un brazo, me voy a morir sin él y vine a tener uno cuando tenía 25 años; así que nada más tengo cuatro años usándolo en forma. ¡Y he hecho tantas cosas sin depender de él! Tengo amigas que se han devuleto para la casa porque dejaron el celular, como si ahí estuviera su vida o fuera un talismán sagrado... ¿Cuál es la razón que lleva a la gente a depender tanto de un aparato? Se ponen tristes si se les apaga porque se acabó la batería, lloran si están sin señal. Oye! ¡si antes uno igual viajaba y era feliz disfrutando de la naturaleza!
3. ¡Economía! Cuando mi celular era pre-pobre, me gastaba alrededor de 10.000 semanales en tarjetas y re-cargas.. y eso, sin contar las que me gastaba sólo en la noviecita o en planes, cuando pasé a post-pago cuenta sin control, me gastaba alrededor de 100 a 150 mensuales sólo en celular, porque uno se acostumbra al gasto y después ni le importa, lo ve como algo normal. Ahora, si necesito hablar con alguien, (al que no puedo contactar por correo electrónico o por fijo) voy y lo llamo desde un SAI.. son 100 pesos y ya. Gran diferencia, ¿no?

Podría seguir enumerando muchas más, pero sinceramente, esas son las que a mi me interesan. ¿conocen alguna que yo deba considerar como importante?

Ahora bien, debo mencionar las ventajas... pero sinceramente, son las mismas que tienen el teléfono fijo y el correo electrónico, si no, analicemos una situación:

Mi mamá está enferma y yo salí con unos amigos al cine. De casualidad, estoy por la Olímpica. Según una amiga, la única forma de que mi mamá reciba las medicinas rápidamente es gracias al celular. ¿Es cierto?

No lo creo, ella puede llamar directamente al fijo de la droguería y asunto arreglado. Si no, cualquier persona que esté en la casa puede solucionar el problema directamente.

Muchas personas con las que he hablado del tema, mencionan otros casos de emergencia, problemas familiares, que creen se pueden solucionar sólo con la intervención de un celular. No lo voy a negar, hay cosas que se pueden solucionar prontamente, pero también hay otras situaciones para las que no se necesita tener un teléfono móvil.

El debate está abierto. ¿Ustedes qué piensan?

jueves, 4 de febrero de 2010

El caballo de los siete colores

Desde pequeño, me han encantado las historias bien narradas y que fueran fantásticas. Pues bien, cuando vivíamos en el Barrio San Pedro, (Cartagena) mi papá nos contaba en las noches estrelladas (si, envidiosos, vi noches de muuuuchas estrellas) en las que no había luz, cuentos, leyendas y fábulas a mis hermanos y a mi, sentados en su regazo o en el de mi mamá cuando sus labores lo permitían.

Una muy especial que he buscado durante mucho tiempo en la red, es la del Caballo de los Siete Colores.. que hoy les presento, con gran alegría! :)

Espero la disfruten tanto como yo, cuando estaba pequeño.
(tomada de http://usuarios.multimania.es/americalatina/lanim.htm)

El caballo de los siete colores

La grande y próspera granja de Don Isidro estaba al pie de la montaña. Una noche él y sus hijos escucharon a un tropel de caballos retozando entre sus hortalizas. Tomando linternas y escopetas se asomaron y para su sorpresa ¡vieron caballos de todos colores! Como eran caballos encantados, las balas se volvían humo en el espacio; los caballos abandonaron las hortalizas dejándolas maltrechas y sin dejar rastro, como si más que correr, volaran.
Al día siguiente, viendo el espectáculo de sus hortalizas machucadas, se pusieron muy tristes. Resembraron y Don Isidro ordenó al hijo mayor, Juan, cuidar las siembras durante la noche. Sin embargo, Juan cayó en un sueño muy profundo y a la mañana siguiente las hortalizas estaban maltrechas de nuevo. El padre le amonestó y dejó al cuidado del lugar al hijo de enmedio, Carlos. Al igual que la noche anterior, se esparció por la granja un olor semejante al que despiden las flores del árbol conocido como "galán de noche" y carlos se durmió. El padre le regañó al ver de nuevo las verduras destrozadas y puso a velar al menor de sus hijos, José. Como era muy listo, ideó un plan para no dormirse, sorprender a los caballos y de ser posible, capturar uno. Colgó una hamaca entre dos naranjos, la rellenó con hojas de chichicaste y se recostó. Cuando llegó aquel olor suave y penetrante, empezó a bostezar, pero la comezón que le causaba el roce con las hierbas de chichicaste era tan fuerte que pudo vencer el sueño. Cuando se estaba rascando, entró el tropel de maravillosos caballos. Guardándose la admiración, José tomó una soga y un momento lazó al más hermoso.
El caballo relinchaba forcejeando para zafarse pero no pudo, porque la soga tenía atada una crucita de ocote que lo fue calmando hasta dejarlo manso. Los otros caballos, al ver que su rey había sido atrapado, huyendo despavoridos. El caballito de siete colores le ofreció a José un trato: si lo soltaba, le daria al muchacho cuanto quisiera. José le dijo que no podía, que era un pícaro y debía dar cuenta a Don Isidro de sus fechorías. El caballito de siete colores prometió arreglar las hortalizas y socorrerle en cualquier peligro. Para creerle, el muchacho le pidió que antes compusiera las siembras. El caballito cantó entonces:

Piedras blancas, piedras lisas,
ojos del alcaraván
aquí se levantarán
las mejores hortalizas.
Y en el acto crecieron las más hermosas verduras. José hizo prometer al caballito de siete colores que jamás molestaría de nuevo las hortalizas de su padre, lo soltó y el caballito se perdió como un globo de colores que se lleva el viento. Cuando Don Isidro, Juan y Carlos fueron de mañana a ver el lugar, se encontraron con que las siembras estaban más hermosas que nunca. El padre, orgullosamente afirmó que su hijo era un valiente y corrió a abrazarlo.
A los hermanos mayores les entró envidia y decidieron abandonar la casa de su padre, lléndose por un rumbo desconocido. Don Isidro enfermó de la pura tristeza y José tuvo que ir buscarlos. Cuando ellos lo vieron venir, lo tomaron por las manos y los pies y lo hecharon en un pozo muy profundo. José se acordó del caballito de siete colores y lo llamó. El caballito acudió al instante y lo salvó. José corrió a alcanzar a sus hermanos y aunque no comprendieron como pudo salir del apuro decidieron tomarlo como sirviente.
Pasando la montaña y un ojo de agua divisaron un cartel. Era un decreto real colgado de un guarumo en el que se leía: "Quien gane mañana la argolla de oro en la carrera de cintas a caballo, se casará con la princesa". Resulta que el hoyito de aquella argolla era como la cabeza de un alfiler y nadie había tenido éxito en obtenerla. Los hermanos envidioso decidieron hacer la prueba y dejaron a José el encargo de hacer la comida. Entonces se acordó de su amigo y le llamó. Al instante acudió el caballito de siete colores y se fueron juntos a participar en la carrera. Cuando llegaron al palacio todos los caballeron habían pasado sin lograrlo. Anunciaron al último participante y la gente se quedó muda al ver a José vestido de seda y oro sobre el caballito de siete colores, cascos de plata y montura de terciopelo se llevaba la argolla de oro.
La ceremonia se boda se realizó al día siguiente. José mando llamar a sus hermanos, los perdonó pidiéndoles que fueran por su padre para que todos estuvieran juntos. Y el caballito de sietes colores desapareció como por encanto.