Hace dos semanas escribí un post sobre mi lesión jugando fútbol con mis estudiantes y les contaba de mis afanes para salir de la lesión. Hoy, el ánimo es totalmente diferente: Estoy escribiendo una propuesta de trabajo y mientras me relajo un poco, cambié de ambiente y me vine al blog a compartir con ustedes un poema que vi ayer, mientras veía la película Invictus, sobre el gran líder Nelson Mandela y su capacidad de transformar al pueblo surafricano.
Me asombró demasiado (aunque ya lo había escuchado) confirmar el hecho de que el tipo estuvo preso 27 años y salió a perdonar a sus captores y a reconciliar a sus hermanos...
En la película hay un momento en una conversación con uno de sus guardaespaldas, uno de ellos le pregunta que cómo estaba su familia y el tipo se sintió super triste, porque su familia (la de Mandela) eran los 42 millones de surafricanos y la escena se pone tensa porque.. ¿cómo iban a estar ellos?
Ahora bien, este post no versa sobre la película, sino sobre el poema.... que es una belleza y el motivo de mi inspiración externa hoy.
Un abrazo para todos y disfrútenlo más que yo!
INVICTUS
Fuera de la noche que me cubre,
Negra como el abismo de polo a polo,
Agradezco a cualquier dios que pudiera existir
Por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
Ni me he lamentado ni he dado gritos.
Bajo los golpes del azar
Mi cabeza sangra, pero no se inclina.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Es inminente el Horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.
Negra como el abismo de polo a polo,
Agradezco a cualquier dios que pudiera existir
Por mi alma inconquistable.
En las feroces garras de las circunstancias
Ni me he lamentado ni he dado gritos.
Bajo los golpes del azar
Mi cabeza sangra, pero no se inclina.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
Es inminente el Horror de la sombra,
Y sin embargo la amenaza de los años
Me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino:
Soy el capitán de mi alma.