miércoles, 11 de abril de 2012

Happy meal project - Indignaos ¿Cartagena?

Esta mañana estaba revisando status de amigos en FB y me encontré con el de Lina, quien comentaba la noticia del periódico El país de Cali acerca del experimento de la neoyorquina Sally Davies fotografiando una hamburguesa de Mc Donalds mientras espera "pacientemente" por su descomposición. 
El lead de la noticia es el siguiente: 

Artista neoyorquina celebra dos años 

retratando una hamburguesa incorruptible

El proyecto conocido como Happy Meal, liderado por la fotógrafa Sally Davies, ha mostrado desde hace dos años las fotografías casi diarias de la misma hamburguesa sin que esta muestre alguna caracteristica de descomposición. La artista busca demostrar las pocas bondades nutricionales del menú infantil de Mcdonals. - ver más
Link al Flickr de la artista


A mí me ha impactado tremendamente la noticia. ¿Qué es lo que comemos? aunque no soy fan de McDonalds, lo cierto es que lo soy de Burger King y Wendy's; dudo mucho que su comida sea diferente de la de los arcos dorados. ¿Reflexionamos juntos?

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Continuando con el tema de ayer, continúan las polémicas y debates en torno a "arreglar la casa" para los visitantes. He leído argumentos interesantes en pro y en contra de la carpa de corraleja de Juan Valdez, de la tarima en el castillo de San Felipe, de los carros de la Hyundai en el camellón de los mártires y otras iniciativas en pro de la cumbre de las Américas.

Sin embargo, lo que realmente me asombra no es la polémica en si, sino cómo nosotros mismos nos bloqueamos en vez de protestar unidos. Mientras no tengamos un ideal de ciudad, mientras sigamos anclados en el bien particular primando sobre el bien común, nos seguirán gobernando advenedizos y pasando por encima encopetados funcionarios con sus trajes y corbatas que sólo visitan para cumbres y eventos, y el resto del año, la ciudad es invisible para todos.

Es hora de buscar iniciativas, presionar al Concejo, al alcalde, a nuestros directivos para que cumplan lo que prometieron en campaña. ¿o sigue siendo una utopía?

martes, 10 de abril de 2012

¡Indignaos! - ¿en Cartagena?

La puesta en marcha de un local (de forma temporal) de la marca Juan Valdez en la Plaza de la Paz del centro de Cartagena, suscitó entre varios ciudadanos una polémica a favor y en contra de la iniciativa.
En medio del debate, surgen interrogantes para el trasfondo: ¿Por qué protestar por un café y no por otras situaciones más peliagudas de la vida de la ciudad? Otra podría ser: ¿Qué es lo que les duele a los ciudadanos? ¿Por qué sólo participamos 50 personas de la protesta pacífica?
Como diría el cantor: "una golondrina no hace verano". Mi hermano mayor me ha dicho siempre: "En Cartagena la gente no protesta, no está bien visto". Creo que en los prejuicios sociales, raciales y culturales está la respuesta a nuestra poca indignación ante los sucesos que van haciendo desaparecer lenta y progresivamente los atisbos de una ciudad emergente, para convertirla en un pueblo decadente y premoderno.
Como lo he manifestado en otras ocasiones, aquí seguimos dormidos cuando se trata de nuestros derechos y garantías fundamentales: Transcaribe, servicios,  mototaxismo, taxistas insufribles, inseguridad, etc, etc, etc. Leyendo el texto de Hessel, uno podría decir que Cartagena es una ciudad que es estóica por conveniencia. Que resiste por comodidad. Pero, ¿quién hace la ciudad sino sus habitantes? entonces somos nosotros los cómodos. los que no queremos salir de nuestra plácida zona de confort. ¿Ir yo a protestar? para qué, si igual siempre hacen lo que se les da la gana.
Es ahí cuando perdemos la batalla inexorablemente. No creo en los desmanes ni en la violencia, pero si en la fuerza de la protesta pacífica. 
Sinceramente no sé por donde podría comenzar o por qué específicamente la gente debería protestar en Cartagena. Pero yo diría que un buen comienzo sería hacer unas campañas en las que se seleccionen los cinco problemas principales de la ciudad y tanto el Concejo como la alcaldía tomen atenta nota y se den un plazo máximo para solucionar, digamos, en un año. Y esto sirva de control político a los gobernantes. Creo que es utópico. pero, ¿quién soy yo para negarme a soñar con que podemos construir ciudad?