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viernes, 3 de junio de 2016

Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez

El cuarto capítulo de la segunda temporada de Los Simpsons lleva por título "Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" y fue emitido el primero de noviembre de 1990. Hace 26 años. No resulta sorprendente su dosis de actualidad y el fino sarcasmo con el que toca un tema tan complejo como el de los medios, su influencia en la política y de la mano, la manipulación de masas.

Sinopsis vía Thesimpsonsrp.com
Después de que Bart atrapa un pez de tres ojos en un río cercano a la planta nuclear de Springfield, esta es inspeccionada y son descubiertas 342 violaciones, cuyo arreglo costaría 56 millones de dólares. 
Para evitar que cierren la planta, el Sr. Burns se postula como gobernador. Luego de una dura campaña en la que Burns pasa de ser despreciado a competir cabeza a cabeza con su contrincante, Mary Bailey, sus asesores deciden que Burns cene con un empleado la noche anterior a las elecciones. Homer es elegido, para desagrado de Marge. Ésta le sirve el pescado de tres ojos a Burns en la cena, quien no puede comerlo y, como resultado, pierde las elecciones.

Análisis del capítulo vía Nathan Rabin en AVClub

Traducción vía Pablo Senior.

En su segunda temporada, Los Simpsons evolucionan desde una relativamente modesta comedia sobre una familia de clase trabajadora hacia una sátira social que abarca todo lo del mundo que les rodea. "Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" representa un hito en esta evolución. Se convirtió en el episodio más ambicioso de la serie hasta ese momento.

"Dos autos en cada garaje y tres ojos en cada pez" no sólo es sensación cinematográfica. Se siente como una película muy ambiciosa que combina Ciudadano Kane, Preston Sturges y las clásicas fábulas morales de Frank Capra, que hablan de la decencia común, el orgullo cívico del hombre común que triunfa sobre la corrupción espiritual y el ansia de poder de la decadente clase dominante.

El episodio logra condensar una historia que fácilmente podría desarrollarse en más de dos horas en la pantalla grande, (de ser posible con la cinematografía de foco profundo de un Gregg Toland joven) en veintidós minutos de televisión trascendente. El ambiente retro excéntrico se establece a partir de la primera escena: un cuadro idílico de Bart y Lisa pescando en una tarde agradable.

Propiedad de FOX.


Su pacífica ensoñación es interrumpida por un reportero estilo 1930 (sin lugar a dudas), de ese tipo que escupe frases inteligentes de una sola línea a ritmo de ametralladora y siempre está persiguiendo historias que implican grandes capos, peces gordos y damas de vértigo. El reportero se topa con la primicia de su vida al descubrir un pez de tres ojos que el mundo más tarde llegaría a conocer como Blinky.

Propiedad de FOX.

Para disgusto del señor Burns, Blinky es visto como una prueba sensible de los crímenes de su planta de energía contra el medio ambiente en general y de la humanidad en su conjunto. Los inspectores nucleares del gobierno visitan la planta y están comprensiblemente horrorizados con lo que ven y recomiendan al Señor Burns, que gaste decenas de millones de dólares para que la planta cumpla con la normativa legal.

Propiedad de FOX.


Se ve a un Sr. Burns en su momento más vulnerable y su más invulnerable hoy. El señor Burns es reflejado con el carácter del protagónico de Ciudadano Kane - una figura siniestra cuya soledad existencial es transmitida visualmente al colocarlo en escenarios gigantes para empequeñecerlo, sobre todo el contraste con el gigante hinchable de su horrible rostro, escena del episodio que representa el más abierto homenaje a la iconografía clásica de Orson Welles. 

Propiedad de FOX
Sin embargo, también se ve a un señor Burns descompuesto y llorando en la oscuridad, por los resultados de la inspección en la planta. En un raro y emotivo momento de conexión emocional entre Homero y el Sr Burns, Homer deja sin saberlo, a su jefe en un estado de caída libre y configura la trama al expresar distraídamente que si él fuera el gobernador, haría lo que quisiera (en referencia a no tener que costear los arreglos de la planta).

Un revitalizado Señor Burns decide abusar de su riqueza y privilegios corriendo para gobernador, en una tenaz plataforma a favor de Monty Burns. Pero, primero necesitaría superar la "ligera desventaja" de que todo el mundo lo odia. "Dos autos en cada garaje y en tres ojos en cada pez" es increíblemente cínico acerca de la hipocresía y el cálculo cínico con el que se dedica a tratar de hacer pasar un oligarca siniestro como un filántropo cívico.

Propiedad de FOX
Como parte de la campaña, el Señor Burns está llamado a parecer no sólo humano, sino un ser con clase, decente y compasivo, del tipo que en realidad podría sonreír y abrazar a un bebé en lugar de retroceder horrorizado. Los intentos del señor Burns para llegar a la chusma siempre terminan oliendo a venenosa condescendencia. 

El señor Burns claramente no considera a los no millonarios como pertenecientes a su especie y se ve obligado por las circunstancias a llevar una ridícula máscara que se preocupa profundamente por sus pensamientos y sentimientos. Sin embargo, no puede ocultar siquiera el increíble desprecio que siente hacia todo aquel que no sea él mismo.

La campaña para gobernador ofrece a la serie la oportunidad de profundizar en la historia política, real o imaginaria, cinematográficamente y de otras formas. La digna oponente femenina de Burns, guarda una semejanza con Helen Douglas, (quien puso el sobrenombre Tricky Dicky a Richard Nixon) famosamente calumniada por "ser rosa hasta en la ropa interior" (un sentimiento que traiciona sin intención, al poner en evidencia que Nixon había pasado tiempo pensando en la ropa interior de su oponente), mientras que en la escena en la que se dirige al público americano con una espeluznante falso-tono paternal frente a Blinky, se percibe inspirado en el famoso discurso "Checkers" de Nixon.

Propiedad de FOX

Tomado de Wikipedia
Prueba de la excelente construcción del capítulo es el hecho de que logra contar una gran historia - de esas que sólo se pueden contar a través del uso de montajes que involucran mucho ruido, titulares sensacionalistas- mientras mantiene a la familia Simpson en el centro de la noticia.

En efecto, si el señor Burns encarna la maldad del rico decadente, entonces Marge y Lisa representan el escepticismo por principio de las personas comunes y apasionadas. Lisa está horrorizada por Burns y su campaña de solo maldad ( vaya a saber uno hasta qué punto) al ser forzada a preguntar al señor Burns ("Su campaña parece tener un momemtum, como un tren sin freno. ¿Por qué es tan popular?"), pero es Marge la que termina dejando a la merced de la verdad al poder cuando se toma el comentario "inocente" de Homero acerca de cómo ella se puede expresar a través de la casa que mantiene y la comida que sirve, literalmente.

Propiedad de FOX.
Como muchos de ustedes saben (si no lo ha visto aún, ¿qué espera?) Marge sirve un pez de tres ojos a Mr. Burns quien, como los medios señalan, no puede soportar su propia mentira de cómo los tres ojos de un pez son simplemente parte del gran plan de la evolución, un punto que sostuvo anteriormente con la poco convincente e hilarante ayuda de un actor que se hace pasar por Charles Darwin.


Propiedad de FOX
En una ostensiblemente furiosa rabia, el señor Burns destroza muy despacio, muy frágil y muy inefectivamente la casa de los Simpons y se compromete a destruir los sueños de Homero. 
Propiedad de FOX

En una demoledora respuesta, Marge asegura a Homero: "Cuando los más grandes sueños de un hombre incluyen repetir el postre, acurrucarse ocasionalmente y dormir hasta el mediodía los domingos, ningún hombre puede destruirlos". En ese momento, la lente viaja de los macro a lo micro con elegancia, de lo vasto y político a lo modesto y más profundo del corazón. El episodio pinta valientemente en un gran lienzo sin perder su toque de retorcida humanidad en su núcleo.


Propiedad de FOX


Conclusiones 
Este es uno de los capítulos icónicos de la segunda temporada; al igual que "La sociedad de los golfistas muertos" y "la guerra de los Simpsons", es rico en detalles que posteriormente se volvieron de culto, como la oración de Bart en la mesa:
"Querido Dios, nosotros pagamos por todo esto, así que gracias por nada".

"Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" es en sí mismo es una gruesa crítica al sistema económico estadounidense. El título es una parodia del eslogan de campaña de H. Hoover en las elecciones presidenciales de 1928, con el cual fue electo: "Dos autos en cada garaje y un pollo en cada cazuela" y que apela definitivamente a la creencia de que, entre más consumo y bienes materiales tengan los ciudadanos, el progreso se hará evidente; dejando por fuera temas tan importantes como los derechos humanos, un sistema de valores que se encuentra invertido, etc.

"Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" tiene vigencia en la sociedad actual, en la que los políticos y medios manipulan descaradamente, en la que los candidatos suben como la espuma por sus mentiras hacia sus contendores, o por propuestas de corte populista, que terminan en grandes decepciones para el electorado.

Las similitudes del capítulo con el actual vivir de Estados Unidos (con dos candidatos y una polarización evidente) son casi sorprendentes, con el agravante de que todo parece indicar que en la vida real si ganará Mr. Drumpf.

Ni qué decir de la realidad colombiana y los políticos que venden la dependencia de los commodities como si esto no empobreciera al largo plazo y silencian los escándalos y despropósitos a punta de fútbol y guerra contra el narcotráfico.

Otras referencias:
La canción que canta el señor Burns en su noche solitaria, tiene por nombre Brother, can you spare a dime? (hermano, ¿puedes darme una moneda de diez centavos?) fue uno de los temas más conocidos en Estados Unidos durante la Gran Depresión. Esta maravillosa canción fue compuesta en 1931 por Jay Gorney, con letra de de E. Y. Yip Harburg, para el musical de Broadway New Americana. Está basada en una canción de cuna que Gorney ─en realidad Abraham Jacob Gornetzsky, nacido en 1894 en Bialystock (actual Polonia, entonces Rusia), de donde huyó tras el pogromo de 1906─ escuchaba cuando era niño. (ver más)


--Para ver el capítulo en español latino, clic aquí.

domingo, 19 de abril de 2015

El tiempo detenido. Con signos de interrogación.

Los actos de barbarie de las FARC contra 11 soldados colombianos, avivaron (una vez más) la llama de la polarización en el país: Surgen, como en el pasado, los defensores a ultranza del plomo y la bala, y por el otro, los amigos del proceso de paz con estos grupos. Creo que esto no es nada bueno. No hay matices, solo blanco o negro.

Mientras seguimos en discursos de orillas contrarias (sin una visión conjunta de país), el tiempo, ese implacable recolector de tragedias humanas, continua su paso y ya alcanzamos más de 60 años sin llegar a ponernos de acuerdo en el color del trapo que llevaremos con honor (hoy son unas manillitas muy bonitas rojas, azules, verdes o amarillas según el partido de procedencia) y nuestros hijos, padres, amigos y no tan amigos, mueren producto de un conflicto que engorda las arcas de los señores de la guerra, sean del bando que sean.

Por eso, me parece más que pertinente traer, a manera de reflexión, otro aparte del discurso - programa que pronunciara Jorge Eliécer Gaitán hace 70 años en su aspiración presidencial:

La corrupción electorera
Una propaganda aviesa ha reemplazado el convencimiento y convertido en capitanes de revolución a satisfechos gozadores de la cosa pública y en agentes reaccionarios a los hombres de avanzada. El respeto a la Constitución y a la ley está suplantado por la habilidad para los pretextos tendientes a justificar su violación. De este caos surgen militares que olvidan nuestra incancelable devoción por las normas de la vida civil y pretenden hacernos retroceder a tiempos primitivos con mengua de nuestras costumbres cívicas, y quienes aplican sanciones con desprecio de normas constitucionales y legales de universal acatamiento en el mundo civilizado. La obra y la realización son sustituidas por el fatigante método de las promesas. La mayoría ciudadana está ausente del deber de intervenir en las elecciones, mientras en algunos lugares los políticos intentan la corrupción por medio de la compra del voto, y en otros establecen el imperio de los mismos vicios de fraude de ayer y anteayer. Se habla espectacularmente de la defensa de los hogares obreros y de la clase media, al mismo tiempo que las entidades públicas desarrollan la más escandalosa labor de propaganda alcohólica y de estímulo al juego. Los funcionarios se ufanan de su creciente triunfo en el comercio de tósigos embriagantes que la raza paga al precio de su degeneración. En fin, es innecesario continuar enumerando lo que todos sabemos y todos confesamos, con la diferencia de que unos lo decimos en público y otros practican la táctica de callarlo, pues juzgan más importante la conservación de sus privilegios, que reposan sobre la santidad de la mecánica política.*
Parecería que el país vive un ciclo recurrente: los problemas vuelven a ser los mismos, las soluciones parecidas y el entorno se vuelve a repetir con distintos actores. ¿Cómo romper esos círculos? Cómo convertirlos en virtuosos? 

No digo que todos deberíamos tener el mismo trapo. Jamás. Lo que creo es que debemos saber primero, qué trapo llevamos. segundo, por qué lo llevamos y tercero, para qué. En este trayecto, llevar una postura no implica censurar la otra, condenarla; al contrario, la fuerza de las razones debería ser obligante, no el imperio de la fuerza o la autoridad. 

De seguir por el camino de la indiferencia, en el que me acojo al trapo del momento y no actúo por convicciones propias que busquen el bienestar común, nuestra nación no tendrá una verdadera oportunidad de progresar y nuestros descendientes sufrirán nuestra ceguera irracional hasta que algunos logren abrir los ojos y ver juntos hacia el futuro.

*Aparte recuperado de http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/politica/liberal/cap12.htm 

miércoles, 24 de julio de 2013

El destino providencial del hombre

He hecho referencia muchas veces a este texto. De hecho, me encanta la placa que hay en la séptima en Bogotá, en el que hay un fragmento del mismo. Hoy lo comparto con ustedes, porque siento que no hay ideales políticos en este momento, sino falsas banderas. ¿Cuál es el caudal por el que va nuestro pensamiento político? ¿A qué orillas queremos llegar? ¿Por qué alguien tendría la necesidad de hacer política?

Estas y otras preguntas me surgen cada vez que escucho a las personas hablar de corporados (Concejo, Senado, Asambleas). Leer este texto, me da cierto norte. Espero que a ustedes también.

El destino providencial del hombre - J.E.G

Yo no creo en el destino mesiánico o providencial de los hombres. No creo que por grandes que sean las cualidades individuales, haya nadie capaz de lograr que sus pasiones, sus pensamientos o sus determinaciones sean la pasión, la determinación y el pensamiento del alma colectiva. 

No creo que exista ni en el pretérito ni en el presente un hombre capaz de actuar sobre las masas como el cincel del artista que confiere caracteres de perennidad a la materia inerte. El dirigente de los grandes movimientos populares es aquel que posee una sensibilidad, una capacidad plástica para captar y resumir en un momento dado el impulso que labora en el agitado subfondo del alma colectiva; aquel que se convierte en antena hasta donde ascienden a buscar expresión, para luego volver metodizadas al seno de donde han salido, las demandas de lo moral, de lo justo, de lo bello, en el legítimo empeño humano de avanzar hacia mejores destinos. Si tenemos en cuenta las circunstancias en que este movimiento ha podido lograr tan caudaloso impulso, podemos comprobar cuál es su armonía, con el querer de la realidad nacional. 

No se ha logrado al amparo de una mecánica política que viola acomodaticiamente y en acuerdo con sus intereses los estutos del partido, al cual pertenecen estas masas entusiasmadas; ni halagando en cada municipio y en cada aldea la aspiración personal de los caciques que se constituyen en comités o en directorios; ni falsificando registros electorales; ni gozando del apoyo financiero de especuladores que llegan a la política sin la sagrada ambición de salvar principios, sino con la codicia de realizar inversiones provechosas; ni al amparo de convenciones y directivas que falsean la opinión popular; ni con el patrocinio de la prensa opulenta sino más bien luchando contra su engaño o contra su silencio; ni con las influencias oficiales que directa o indirectamente coaccionan el espíritu de los ciudadanos en municipios y departamentos. 

No ha contado este movimiento con nada de este artificio que constituye y sostiene el país político. Lejos de ello, marcha contra la existencia y el aprovechamiento de esos recursos para adulterar la verdad democrática y buscar restaurar los principios y los fundamentos de esa verdad, sometidos a la alquimia de la simulación. 
En frente de este movimiento cuya realización representa el clímax de un largo proceso, algunos podrán preguntarse cuál es la causa que lo ha producido y cómo se ha verificado el hecho insólito de que los poseedores de todas las preeminencias y de todos los privilegios se encuentren solitarios, en tanto que aquellos a quienes se suponía solitarios se hallen en tan poderosa campaña. 

Y no podrán, ni ellos ni quienes traten de encontrar una explicación eventual, hallar otra distinta a la de que él interpreta el angustioso anhelo de mirar hacia el porvenir, con el pensamiento y la acción que agitan a la mayoría absoluta de los hombres que hemos tenido la fortuna de nacer en esta patria grande, noble e ideal.

Tomado de:
http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/politica/liberal/cap12.htm

viernes, 9 de diciembre de 2011

Acefalosis política

El solo hecho de colocar el título de la entrada, me generó una risa desbordada. Quizá nerviosa. Aunque desde todo punto de vista, no puede ser algo más que angustiante.
Los saludo nuevamente, toda vez que mi último post también estuvo encaminado hacia la política local en Cartagena y las elecciones del burgomaestre para el periodo a comenzar en 22 días.
Desde hace varias lunas, estaba pensando en qué tema era el preciso para esta entrada. Sin más rodeos, quiero hablarles de una persona cuyo pensamiento me causa una admiración sin precedentes. Es más, creo que es el tipo de lucidez mental que uno quisiera observar en los hombres y mujeres que lideran nuestro país. Sin embargo, en muchos aspectos ha sido malinterpretado y sus banderas, desde mi humilde perspectiva, han sido enarboladas de forma incorrecta. Estoy hablando de Jorge Eliecer Gaitán.
Como todos los colombianos, he escuchado hablar incansablemente del famoso Bogotazo, evento desencadenado por la muerte de tan ilustre personaje.
Sin embargo, nunca conocí la fuerza de su pensamiento, hasta un día en la bella capital de la República en el que iba caminando por la carrera 7ma, y vi la siguiente placa:
(Esta placa está ubicada diagonal al edificio donde funciona City TV, en la séptima con Av. Jimenez, sitio en el que murió el caudillo)

Lo que más me causó impresión del discurso, fue la contundencia de cada palabra, cada frase en la búsqueda de movilizar el intelecto, despertar sentimientos, conectar emociones. ¡Qué clase de discurso!

En posts anteriores, mencionaba cómo sufríamos la política y lo dormidos que estábamos. Hoy, quiero mencionar cómo en definitiva, estamos jodidos. Y no al estilo de Benedetti en Viceversa, no.

Es de cómo nos encontramos frente a una descolorización de la política, ante una mansedumbre de espíritus aletargados por la desidia moral. (ya se me comienzan a pegar sus palabras). En definitiva, prefiero que sean ustedes mismos quienes se conecten con el pensamiento del caudillo y no sea yo quien lo haga por ustedes.

Juzguen: 

El destino providencial del hombre 
Yo no creo en el destino mesiánico o providencial de los hombres. No creo que por grandes que sean las cualidades individuales, haya nadie capaz de lograr que sus pasiones, sus pensamientos o sus determinaciones sean la pasión, la determinación y el pensamiento del alma colectiva. No creo que exista ni en el pretérito ni en el presente un hombre capaz de actuar sobre las masas como el cincel del artista que confiere caracteres de perennidad a la materia inerte. El dirigente de los grandes movimientos populares es aquel que posee una sensibilidad, una capacidad plástica para captar y resumir en un momento dado el impulso que labora en el agitado subfondo del alma colectiva; aquel que se convierte en antena hasta donde ascienden a buscar expresión, para luego volver metodizadas al seno de donde han salido, las demandas de lo moral, de lo justo, de lo bello, en el legítimo empeño humano de avanzar hacia mejores destinos.

Anímense a leer este pensamiento político, y descubrirán el por qué tenemos acefalosis política.

¡Buenas noches! :)



miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sufriendo la política (parte II)

Agradezco a mi buen amigo Fayder Florez y a José Posada por sus comentarios en el anterior post: Me impulsaron a escribir nuevamente sobre el tema.

Hoy en la mañana fue el debate con los candidatos (pregunta: si son siete,¿por qué solo tres en el set?) a la alcaldía de Cartagena para el periodo 2012 -2015: No pudo ser más deprimente. 
En primera instancia, porque no fue debate. No se escucharon visiones de ciudad. Simplemente preguntas precintadas por el equipo periodístico de Caracol. Desde mi humilde perspectiva, todos respondieron como se esperaba sucediera:
- Campo, es locutor, maneja los medios y está muy pero muy bien asesorado. Fue el que mejor salió librado.
- María del Socorro, evidencia tres décadas en el Concejo: hacen, pero no se sabe exactamente qué.
- Dionisio, fue el peor librado. A pesar de tener el mejor programa de gobierno de los tres, quiso (y haciendo eco a mi anterior post) generar debate insultando a Campo (quien le lleva más de 40 puntos ventaja en intención de voto), cuando en realidad pudo haber sido aquel gerente del que se precia ser: una persona diplomática y que expone sus puntos, no las debilidades de los demás.
Viéndolo así, será un sufrimiento ver la arena pública en este último mes de campaña:
- Todos contra Campo. 
- Los "amigos" del voto en blanco, resurgirán como cuando no querían que ganara Curi.
- La agenda política pasará por quien tiene inhabilidades, quien no, quien financia a quien, quien tiene experiencia, quien no, y puras pendejadas sin trascendencia.
- Nos olvidaremos de la inseguridad galopante, del problema de orden público llamado Mototaxismo, dejaremos de lado al Mercado de Bazurto, de la corrupción imperante que nos azota; pensaremos con benevolencia que esos 5 billones de pesos del próximo cuatrienio, sólo son un espejismo.

Para finalizar, todo dejará de ser noticia respecto a la política (de paso, la ciudad), una vez se elija al próximo alcalde(sa), porque de entrada, estaremos en fiestas de Noviembre con su consabido valium para el intelecto del pueblo y cómo no, después nos dirán en la radio: Párale bolas que se está acabando el año, aunque apenas sea 20 de noviembre y ahí, se habrá acabado la fiesta y pensaré en escribir nuevamente este post, dentro de 4 años más, con los mismos problemas, pero con nuevos campos, marias del socorro y dionisios.