lunes, 20 de mayo de 2013

Getting into Riffle

Literature has been part of my life. As pinterest, this new social network encourages you to share with others books that have marked your life or that you like. I invite you to use and to share. Don't speak English? no problem. just enter the name of the author and the application search for books. try it!
Here are a few of mine. 

lunes, 11 de febrero de 2013

Lágrimas negras

"Y aunque tu me has echado en el abandono, y aunque tu has muerto todas mis ilusiones; en vez de maldecirte con justo encono, yo en mis sueños te colmo, yo en mis sueños te colmo de bendiciones..."

Así comienza un hermoso bolero-son de 1929, compuesto por el compositor y cantante Miguel Matamoros1

Cuenta la historia que

en 1930, Matamoros viajó a Santo Domingo; allí se hospedó en una casa de huéspedes perteneciente a Luz Sardaña. 

Un día al llegar a la casa, el músico escuchó los quejidos de una mujer. Los lamentos provenían de uno de los cuartos contiguos; Miguel pensó que seguramente había muerto un familiar de aquella inconsolable dama, por lo que le preguntó a la señora Luz los motivos de los dolorosos lamentos.

Así se enteró de que el llanto de la mujer se debía a que su ingrato compañero había decidido la noche anterior, dejarla por el amor de otra mujer.
Miguel estuvo todo el día pensando y escuchando el sufrir de la abandonada, reflexiones que le llevaron a componer el tema2 del que hoy trata esta entrada.
La primera versión que escuché de este excelente tema fue la de Bebo Valdez y Diego El Cigala; todo esto por sugerencia de mi buen amigo el médico Jorge Carrasquilla, melómano a ultranza de la música cubana. 

Aquí el video de la misma (grammy 2003).




Lo que no sabía yo y me lo dijo la Wikipedia, es que es una de las canciones que más versiones tiene (en su género) y con mucha historia. Les dejo algunos vídeos de las versiones que más me gustan a mí. 

Compay Segundo y Cesaria Evora. Magnífica versión.




Omara Portuondo - Lágrimas Negras - Guapachando



José Feliciano - Lágrimas Negras



¡Saludos y que las disfruten!

sábado, 2 de febrero de 2013

Hay Festival

Esta noche fui al festival. No al selecto y muy cultural de libros y autores. Fui al Festival del Frito de Cartagena 2013. A comer, cómo no, fritos. Lo cierto es que no voy a hablar mucho, simplemente les compartiré unas foticos y los invito a que disfruten de estas delicias gastronómicas de nuestra tierra. Sí, se que el colesterol hay que cuidarlo, que eso no ayuda con la dieta... pero, qué carajos! hay que ir. 

Les recomiendo las arepas de huevo con camarón que están vendiendo en el Parque de los Leones, diagonal al Edificio La fuente, en el Pie de la Popa. No se arrepentirán.



La tarima del Festival

Todo muy organizado. En el parqueadero de Las Botas

Mis bellas acompañantes "jartando" dulces típicos

Arepa e huevo con camarón. Nótese la grasa en la servilleta. 

Mis hermosas acompañantes, disfrutando de las arepas.

Buenas noches amigos y enemigos. 



domingo, 13 de enero de 2013

La autopista a la playa

Luego de la boda de mi cuñado, los padres de mi novia decidieron ir a la paradisíaca isla de Barú, en el departamento de Bolívar, en el sector del parque Corales del Rosario.

Salimos a media mañana, después de un buen desayuno y esperanzados en pasarla bien, compartir en familia y disfrutar de este pedacito de cielo en la tierra.

Todo transcurrió con normalidad: llegamos, ubicamos los carros en las zonas de parqueo, nos sentamos frente a la playa, hubo los tradicionales baños de mar, deportes acuáticos, el infaltable pescado fresco (en mi caso mojarra roja frita) y mucha, mucha gente.
La playa hoy tenía múltiples azules... estaba hermosa

Cuando digo mucha, mucha gente, es en serio. Para esta época, este lugar es el destino favorito de miles de personas que llegan ahí por diferentes medios, en especial mar (en grandes yates o pequeñas lanchas) y tierra (en buses y autos particulares). 

Como en cualquier balneario, todo va bien mientras no sea temporada alta (léase: diciembre-enero, junio-julio, semana santa). Si por esos descuidos de la mente, a uno se le pasa que NO se debe ir en esta época, sucede lo que para muchos es una tragedia: se forman unos mo-nu-men-ta-les trancones de alrededor de cinco, seis horas esperando en la fila. 

En mi caso, fue de cinco horas totales.

Como iba comentando anteriormente, todo iba bien: los deportes náuticos, la gente, comida, descanso, hasta cuando recordamos que llegaba el momento de la partida. Estoy hablando de las 4.15 de la tarde. Como pudimos, recogimos nuestros motetes y tomamos el camino de vuelta. Con el recuerdo de una experiencia no tan agradable en el verano de 2004, tomé mi vehículo y como alma que lleva el diablo, logré rebasar en la ruta (la cual está en semi - óptimas condiciones) a unos 13 automóviles, hasta que llegué a mi lugar en la fila de pasada.

Muchos de ustedes se preguntarán el por qué corrí hasta la fila de pasada.

Resulta que para ir a Playa blanca por tierra, la persona debe ir en vehículo desde Cartagena hasta el corregimiento de Pasacaballos, ubicado cerca a la pujante zona industrial de Mamonal.

Al llegar ahí, debe abordar un ferry que cruzará, en cuestión de minutos, el canal del dique (último reducto del poderoso río Magdalena) y luego continuar en un camino asfaltado por partes, hasta llegar a la costa. Simple y sin complicaciones.

¿Donde está el problema? Para cruzar de un lado al otro, sólo hay tres ferrys en funcionamiento: uno con capacidad para tres vehículos, otro puede con 10-12 y otro pasa 16-18. Cada uno tarda en promedio de 6-8 minutos entre cargar los autos y recorrer el estrecho canal que separa Barú de Pasacaballos. No pasan simultáneamente, porque sólo hay dos lugares de descargue del lado de Barú. Así que hasta a ellos mismos les toca hacer fila.

¿Recuerdan cuando les mencioné que en la playa había mucha, mucha gente? 

Bueno, hagamos un cálculo simple: Digamos que habían unas 2000 personas que fueron a la playa en auto particular. No contemos los buses, camiones, mototaxis y otros "raros" medios de transporte que se ven en el caribe macondiano. 

Estas dos mil personas llegaron en grupos de a cinco (promedio arbitrario y al azar), así que mínimo habían 400 vehículos. Los cuales pasan, en promedio, 10 autos cada 8 minutos. Así las cosas, en la fila, a una persona común y corriente, se le pueden ir cinco horas o más, dependiendo de su lugar de pasada...

Como en un cuento de Cortázar

Ahora entienden el por qué corrí hasta la fila de pasada. Porque sabía que un carro hace la diferencia entre subirse a un ferry o tener que esperar la llegada de otro y tardar 10 o 15 minutos más en volver a casa. 

Sin embargo, la suerte no me acompañó y llegué a la fila con 300 carros o más por delante mío. ¡Todavía era de día!

Todavía era de día...

Conforme fueron pasando las horas, y la oscuridad fue haciendo presencia, recordé una experiencia del verano de 2004 en la que pasé 6 horas en el trancón y me acordé también del fabuloso cuento de Cortázar "La autopista al sur" en el que un irreal embotellamiento en la entrada a París dura días enteros y los personajes de la historia comienzan a interactuar entre sí, dando lugar a una maravillosa demostración de lo diversos que podemos llegar a ser los seres humanos.

Pues bien, hoy me hice amigo de los señores la van Hyundai, a quienes presté mi cargador del celular; conocí al vendedor de cervezas que estuvo tres veces en los evangélicos pero que se salió porque su carácter mundano pudo más que su facilidad para hacer milagros; ayudé al señor cuyo hijo estaba en Cartagena con la pierna a punto de ser amputada por una cangrena, me reí de unos conocidos que estaban a más o menos 70 carros del mío y que esperaban llegar a casa a las once de la noche, disfruté momentos de silencio y de paz nocturna mirando las estrellas en el límpido cielo de la isla, y sobretodo, también disfruté de ese monumental trancón. 

Porque como decimos en Colombia "el país más feliz del mundo", todo eso hace parte del paseo.
El ferry dice adiós a Playa Blanca... a las 10 de la noche...


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cartagena y los taxis II

Ha llegado Diciembre, con su respectiva dosis de alegría, nostalgia, bobadas del consumismo y un aumento serio y decente en las tarifas de nuestros amados taxis (ojo al sarcasmo). Pero no, esta breve nota no versará sobre el precio más allá de la mínima ni los abusos constantes a los que son sometidos miles de cartageneros por parte del sensible gremio taxista.

Hoy hablaré como conductor, de las ilimitadas capacidades de maniobra, tipología y características de los miembros de la Mancha Amarilla. Permítanme generalizar puesto que este es mi blog y quiero hacerlo. A los defensores de tan ubérrima comunidad, les sugiero un tapabocas y leer con dulzura.

Luego de este preámbulo tan largo, a lo que vinimos.

Para hacer más fácil esta tarea, he decidido clasificar a los taxistas según algunos criterios (totalmente subjetivos pero fundados en la experiencia) que he podido identificar, así:

El taxista Kamikaze. Este individuo no posee el don de la paciencia. Parece vivir en "estado de emergencia absoluta". Normalmente conduce el vehículo a más de 80 km/h, se le tira a todos los carros, motos, busetas y transeúntes que encuentra en el camino. Usualmente se puede encontrar a bordo de un flamante zapatico 24-7 casi en ruinas y totalmente destartalado. 

El taxista "lord inglés". Dotado de una distinción natural, de cuna, a este individuo le cuesta trabajo dirigirse a lugares tan inhóspitos o alejados de la cultura como los barrios populares de Cartagena. Normalmente se le encuentra en el centro y Bocagrande, "bembeando" a todo el que se dirija hacia la zona sur de la ciudad. 

El taxista "citybank". Yo lo llevo, pero por 20 mil. Siempre está disponible, nunca duerme, pero una carrera de cinco mil, vale siete; una de de 10, 12 y así sucesivamente. Para este taxista, no existe tal cosa llamada salaro mínimo.  Para él, todos ganan como Juan Manuel Santos.

El taxista "de izquierda". Se queja por todo. Primero, ¿pa'l centro? ¿por qué tan lejos?. Noombe, eso pa allá está muuuuy lejos. En su discurso, es normal que usted lo escuche quejándose de las busetas, de los mototaxis, de los clientes que no quieren pagar los quince mil pesitos del Centro a La plazuela, de que el patrón ayer no le aceptó la tarifa y eso que el tiene dos pelaos y la mujer que le pide plata todos los días... en fin, subirse con uno de estos especímenes hace pensar en la canción de Los Zuletas "la campana".

Espero haber contribuído al conocimiento profundo de estos maravillosos seres que brindan con tanto amor y cariño un servicio a la ciudadanía Cartagenera. Sé que iba a hablar de la tipología desde el punto de vista del conductor, pero todos estamos enterados por las noticias de los accidentes, imprudencias e irresponsabilidades de la gran mayoría de miembros de este gremio. Para la muestra, tres botones: UNO - DOS - TRES

Es hora de hacer algo al respecto.






martes, 19 de junio de 2012

Si los árboles hablaran...

El consejo de un árbol






TRADUCCIÓN:
  • Manténte en pie y orgulloso.
  • Aventúrate.
  • Recuerda tus orígenes.
  • Toma mucha agua.
  • Acéptate tal cual eres.
  • Disfruta el paisaje.



¡Que tengan buena noche!