Ha llegado Diciembre, con su respectiva dosis de alegría, nostalgia, bobadas del consumismo y un aumento serio y decente en las tarifas de nuestros amados taxis (ojo al sarcasmo). Pero no, esta breve nota no versará sobre el precio más allá de la mínima ni los abusos constantes a los que son sometidos miles de cartageneros por parte del sensible gremio taxista.
Hoy hablaré como conductor, de las ilimitadas capacidades de maniobra, tipología y características de los miembros de la Mancha Amarilla. Permítanme generalizar puesto que este es mi blog y quiero hacerlo. A los defensores de tan ubérrima comunidad, les sugiero un tapabocas y leer con dulzura.
Luego de este preámbulo tan largo, a lo que vinimos.
Para hacer más fácil esta tarea, he decidido clasificar a los taxistas según algunos criterios (totalmente subjetivos pero fundados en la experiencia) que he podido identificar, así:
El taxista Kamikaze. Este individuo no posee el don de la paciencia. Parece vivir en "estado de emergencia absoluta". Normalmente conduce el vehículo a más de 80 km/h, se le tira a todos los carros, motos, busetas y transeúntes que encuentra en el camino. Usualmente se puede encontrar a bordo de un flamante zapatico 24-7 casi en ruinas y totalmente destartalado.
El taxista "lord inglés". Dotado de una distinción natural, de cuna, a este individuo le cuesta trabajo dirigirse a lugares tan inhóspitos o alejados de la cultura como los barrios populares de Cartagena. Normalmente se le encuentra en el centro y Bocagrande, "bembeando" a todo el que se dirija hacia la zona sur de la ciudad.
El taxista "citybank". Yo lo llevo, pero por 20 mil. Siempre está disponible, nunca duerme, pero una carrera de cinco mil, vale siete; una de de 10, 12 y así sucesivamente. Para este taxista, no existe tal cosa llamada salaro mínimo. Para él, todos ganan como Juan Manuel Santos.
El taxista "de izquierda". Se queja por todo. Primero, ¿pa'l centro? ¿por qué tan lejos?. Noombe, eso pa allá está muuuuy lejos. En su discurso, es normal que usted lo escuche quejándose de las busetas, de los mototaxis, de los clientes que no quieren pagar los quince mil pesitos del Centro a La plazuela, de que el patrón ayer no le aceptó la tarifa y eso que el tiene dos pelaos y la mujer que le pide plata todos los días... en fin, subirse con uno de estos especímenes hace pensar en la canción de Los Zuletas "la campana".
Espero haber contribuído al conocimiento profundo de estos maravillosos seres que brindan con tanto amor y cariño un servicio a la ciudadanía Cartagenera. Sé que iba a hablar de la tipología desde el punto de vista del conductor, pero todos estamos enterados por las noticias de los accidentes, imprudencias e irresponsabilidades de la gran mayoría de miembros de este gremio. Para la muestra, tres botones: UNO - DOS - TRES.
Es hora de hacer algo al respecto.
Bitácora de lo que uno descubre cuando ya ha vivido lo suficiente como para hacerse nuevas preguntas.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
martes, 19 de junio de 2012
Si los árboles hablaran...
El consejo de un árbol
- Manténte en pie y orgulloso.
- Aventúrate.
- Recuerda tus orígenes.
- Toma mucha agua.
- Acéptate tal cual eres.
- Disfruta el paisaje.
¡Que tengan buena noche!
miércoles, 13 de junio de 2012
Sobre "Alicia adorada"
En el año 2010 vi un fragmento de la crónica hecha por Ernesto McCausland en la serie "Relatos de la Juglaría" en el que se cuenta la trágica e impresionante historia de cómo nació la canción Alicia adorada, del gran Juancho Polo Valencia, ícono del folclor vallenato.
De hecho, es impactante ver cómo tantos años después, el caserío sigue olvidado, pobre e inconexo con el progreso. Pero eso es harina de otro costal.
Primero, para los que me leen y no saben cúal canción es, les dejo el video en la voz de Carlos Vives, quien la popularizó, pero quizá no canta con el mismo dolor con la que la cantó el maestro Valencia.
Segundo, les dejo la crónica de McCausland para que vean lo triste y trágica pero mágica de la historia.
Casi irreal, ¿cierto?
lunes, 11 de junio de 2012
Sobre "La Diosa coronada"
Desde hace muchos, muchos años me gusta una canción del gran maestro, juglar y compositor Leandro Díaz: La Diosa coronada. Me gusta su cadencia, la forma en que está estructurada, lo fina y detallada de la letra. También la mezcla de guitarra y acordeón que hacen, por decirlo de una forma, muy disfrutable esta bella pieza del folclor colombiano.
Primero, la canción y la letra: (En la voz de Silvio Brito, quien a juicio del mismo Leandro Díaz, es uno de sus mejores intérpretes)
http://www.musica.com/letras.asp?letra=1071048
Segundo, la historia de la canción, aquí. Si alguien no quiere leerla completa, se la resumo: En una de sus parrandas, Leandro Díaz se enamoró de una bella mujer llamada Josefa Castro, hermana de uno de sus compañeros de andanzas. Esto sucedió cuando el todavía era "feliz e indocumentado". En vez de ofenderla, tratarla mal y otras tonterías, se "vengó" de una forma muy particular: Le hizo una canción y le cantó serenata con el mismo hermano. ¿Qué tal? Ojalá todos los hombres tuviéramos esa valentía de asumir las pérdidas amorosas con canciones; quizá no habrían tantas Rosa Elviras en nuestra bella Colombia. Bueno, la canción se hace mundialmente famosa gracias al epígrafe que hace Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos del Cólera: "En adelantos van estos lugares, ya tienen su Diosa Coronada". No creo que Díaz soñara que su despecho amoroso lo iba a catapultar a la fama de una forma tan abrumadora.
Repito: ¿Qué tal? Viendo el documental de Pirry sobre Rosa Elvira, y observando numerosos casos de violencia en contra de las mujeres, creo pertinente reflexionar sobre la forma en que asumimos nuestras decepciones, temores e incapacidades: seríamos inmensamente más felices, si siempre tuviéramos presente que la música puede ser nuestra mejor y única venganza.
¡Que se la gocen!
martes, 22 de mayo de 2012
lunes, 21 de mayo de 2012
Opinión vs investigación
Ayer leí un artículo de @vladimirolarte sobre la situación actual de la pobreza en Colombia, el cual puede ser leído haciendo clic aquí. Lo interesante del texto no son las cifras que plantea (conocidas por pocos, ignoradas por muchos) sino, desde mi perspectiva, lo siguiente:
1. Lo sencillo del lenguaje y la imparcialidad en la práctica investigativa. Como si fuera un diálogo mayéutico, se formula una pregunta y a medida que se avanza en la respuesta, se van mostrando hechos concretos, factores que inciden y números que, aunque difíciles de digerir, son concluyentes de una realidad.
2. La visión desde una perspectiva alejada de la polarización y la política, centrada en la presentación de unos hechos que son comunes al colombiano de todos los estratos y con la esperanza de avanzar en el diálogo para encontrar rutas estratégicas para la solución de estas problemáticas.
Teniendo en cuenta estos dos factores, me atrevo a plantear un interrogante: ¿Por qué nuestro periodismo de opinión/investigación parece estar a la caza de errores de los gobernantes corruptos/no-corruptos y no en la búsqueda de hechos concretos de nuestras realidades, independiente de la política y sus practicantes?
Para contrarrestar esta falta de criterio, desde la ciudadanía hay iniciativas que han avanzado en las redes sociales, grupos de interés de universidades y centros de pensamiento hacia la búsqueda de una conciencia social en temas centrales a la gente: economía, salud, educación, entre otros.
Valdría la pena preguntarse el por qué no dudamos, no contrastamos y sobretodo, a veces nos olvidamos de pensar.
martes, 8 de mayo de 2012
Consideraciones impertinentes
La varicela me brindó la posibilidad de explorar mi pensamiento durante 18 cortísimos días de vacaciones forzosas.
En este lapso, llegaban dispersas ideas sobre temáticas diversas. Una en especial: ¿Por qué nuestro país, con tantas posibilidades, no pasa de ser una ilusión de lo que podría ser? Digo, ¿un potencial país y no un país real?
Aunque hay muchas respuestas y voces autorizadas (por quién no lo sé, pero las hay), creo sinceramente que se debe en gran parte, a la ignominiosa ignorancia de nuestros políticos de turno. No me refiero a que no tengan un título, o que deban estar más preparados que un kumis, no. Hablo de la ignorancia de mantener al pueblo bruto e inculto, para ellos enriquecerse constantemente. Por eso fabrican tantas cortinas de humo, por eso hay tanta corrupción, porque ellos, nuestros políticos, no han superado la ignorancia medieval en la que están sumidos: por eso hay procuradores religiosos, carruseles de todo tipo y sobretodo, tanta pobreza mental que nos asfixia lenta y progresivamente.
Hay días en los que amanezco optimista y creo que todo puede ser mejor, como rezan los slogan de un banco, pero ya ven, la varicela ha hecho estragos en mi capacidad de entendimiento a uno de los países "más felices del mundo".
Porque, en realidad, el pueblo no es ignorante. Sabe que pasan todas estas cosas, y aún así, sigue eligiendo a los mismos con las mismas. Creo más bien que se trata de un juego perverso de la sociedad en la que, es mejor que todos sigamos pobres, porque ya llegará un día (al estilo de los juegos del hambre) en que la buena fortuna tocará a mi puerta y podré romper el cerco y pasar a mirar los toros desde el palco. Hasta en canciones queda:
"Pronto llegará,
El día de mi suerte
Sé que antes de mi muerte
Seguro que mi suerte cambiará"...
Sin embargo, ese día nunca llega, todo sigue igual y nada cambia. Aunque Mercedes diga todo lo contrario.
Para finalizar este corto post que cierra el ciclo de la convalecencia, citaré al gran maestro Carl Sagan, cuya siguiente frase, fue la inspiración para escribir el día de hoy.
"We have also arranged things so that almost no one understands science and technology. This is a prescription for disaster. We might get away with it for a while, but sooner or later this combustible mixture of ignorance and power is going to blow up in our faces."
"También hemos arreglado las cosas de tal manera que casi nadie entienda la ciencia y la tecnología. Esta es una receta para el desastre. Puede que la evitemos por algún tiempo, pero tarde o temprano, esta explosiva mezcla de ignorancia y poder explotará en nuestras caras".
El día de mi suerte
Sé que antes de mi muerte
Seguro que mi suerte cambiará"...
Sin embargo, ese día nunca llega, todo sigue igual y nada cambia. Aunque Mercedes diga todo lo contrario.
Para finalizar este corto post que cierra el ciclo de la convalecencia, citaré al gran maestro Carl Sagan, cuya siguiente frase, fue la inspiración para escribir el día de hoy.
"We have also arranged things so that almost no one understands science and technology. This is a prescription for disaster. We might get away with it for a while, but sooner or later this combustible mixture of ignorance and power is going to blow up in our faces."
"También hemos arreglado las cosas de tal manera que casi nadie entienda la ciencia y la tecnología. Esta es una receta para el desastre. Puede que la evitemos por algún tiempo, pero tarde o temprano, esta explosiva mezcla de ignorancia y poder explotará en nuestras caras".
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