miércoles, 20 de mayo de 2009

De diamantes y otras piedras...

Según la wikipedia, el diamante "(del latín vulgar diamas- diamantis, alteración de adamas, adamantis, y este del griego ἀδάμας, "indomable"), es en la actualidad, la joya más preciada en el mundo".

Hoy voy a contar una historia que tiene que ver, básicamente, con un hombre que fue a una tienda a comprar un diamante, y en el mostrador, por accidente, vio uno que lo dejó supremamente impactado por su belleza, dureza y elegancia. Era un diamante, como dirían los conocedores, único en su especie.


Como las historias curiosas en esta vida, el hombre se enamoró perdidamente del diamante. Era algo que él nunca antes había visto, e iba sólo a la tienda a ver el diamante, lo pidió prestado (pagó una suma increíble de dinero por el mismo) para ver si le gustaba, y si, el diamante cambió su vida de manera radical: lo mimaba, lo llevaba de un lado para otro y era su adoración. Resulta que este diamante, como dijimos más arriba, era único en su especie y por momentos se desesperaba cuando este hombre no se decidía a comprarlo sino que seguía ahí, esperando el momento adecuado para comprarlo.

El tiempo pasó... y el hombre vió que el diamante había tenido otros dueños y que cuando él lo regresaba a la tienda era alquilado por otros compradores. Esto desató la furia y dolor profundo del hombre, protagonista de nuestra historia.Se aisló totalmente del diamante y decidió dejarlo a su libre albedrío.


Lo que el hombre no sabía, es que habían muchos posibles compradores pretendiendo comprar el diamante... y un día, habiendo pasado cierto tiempo... llegó y encontró que otra persona había comprado su diamante, su preciousura.

El hombre sufrió intensamente, llegó a pensar cosas descabelladas... pero finalmente aceptó su derrota y decidió que era hora de seguir adelante, de buscar otros diamantes.

Pronto descubrió que no habían otros diamantes como ese.


Y Oh, curioso destino, el comprador, tuvo que viajar a otro país a hacer unos trabajos y dejó al cuidado del hombre de nuestra historia, ese, su diamante. ¿Cual no sería la sorpresa del diamante al descubrir que el hombre le seguía prodigando cuidados, cariños y contemplaciones? El diamante se sentía inquieto por la situación y anhelaba estar con su nuevo dueño, pero la situación lo mantenía atado a su antiguo dueño.


Finalmente, un día inesperado, el nuevo dueño vino por su diamante y se lo llevó, y nuestro hombre quedó desolado, triste y con ganas de tener su bien más preciado a su lado, pero ya el tiempo, le había jugado una mala pasada: se había quedado solo y con sus recuerdos.



Reflexión: Nunca dejes, al cuidado del tiempo, tus bienes preciados. puede venir alguien que realmente se arriesgue y tome las decisiones por ti y sea demasiado tarde para recapacitar.


1 comentario:

Chary Wilches dijo...

No Words Osi...Una historia para reflexionar y un sentir convertido en palabras...