jueves, 6 de mayo de 2010

Algunos pensamientos sobre política nacional

En varias ocasiones, me he dado a la tarea de ver cuáles de mis entradas causan más impacto en los lectores habituales. Aparte de aquellas en las que me muestro más humano, (léase en las que cuento mis cuitas) las que más generan comentarios son aquellas en las que me refiero al terreno político. Eso no sólo pasa con el blog, sino que lo puedo extender a mi FB, twitter y otros componentes de la vida social en la internet.

Hoy quisiera especialmente referirme al caso particular de algunos amigos y compatriotas que están en ambos lados de lo que llamamos la Colombia polarizada: los que apoyan todo lo que tenga que ver con seguridad democrática y cualquier término parecido y los que abogan por otro tipo de seguridades en el país como primera opción para el desarrollo de la nación.

Así, he asistido a personas que (recordando a una de mis FBceras favoritas, erika bru) intentan censurarme en mi propio espacio y buscan, con cualquier clase de argumentos, lograr que vote por el candidato o candidata de sus preferencias.

De igual forma, algunos hasta han osado escribir laaaargas peroratas sobre el por qué el candidato de mi preferencia no es el que el país necesita.

Estaría mintiendo si todos actúan igual. No, hay otros que son totalmente molestos con el constante envío de girasoles, manos duras, guantes, vocales, banderas, lápices y de cuanta figura geométrica existe en la tierra que según ellos, representa a su movimiento o partido político, intentando convecerme, desde luego sin éxito alguno, de que cambie de opinión.

Fuera de broma, hay personas (como mi buen amigo Antonio Mendoza) que me invitaron una vez, y al ver que no era partidario del candidato de sus intereses, respetaron mi soberana decisión.

Ahora bien, ¿por qué algunas personas son tan emocionales en las discusiones sobre política? ¿Qué es lo que entra en juego para que en una conversación dos amigos puedan terminar como enemigos por sus preferencias políticas? Todavía me siento muy ignorante para tratar de abordar estas respuestas. Sé que debe existir algún trasfondo filosófico en el asunto, pero todavía lo desconozco y no es el tema de este post.

Creo, para cerrar este ya largo post, se hace necesario tolerar las otras posiciones, no ser medievales en nuestra concepción de la política ni recurrir al Príncipe de Maquiavelo, cuando de lo que se trata es de escoger a la persona que liderará, para bien o para mal, los destinos de nuestra nación.

Abogo principalmente por el respeto de los ideales, tanto, como leí en uno de los libros de García Marquez, en el que uno de los generales respetaba tanto el criterio del otro, que cuando lo fueron a fusilar, él fue uno de los primeros en interponerse para que sus compañeros de partido no lo hicieran, porque estaban cometiendo una grave injusticia (se trataba de un hombre bueno y generoso).

Si nuestro voto se fundamenta con razones y logramos atraer a nuestros amigos y amigas a votar por nuestro candidato, que sea por sus fortalezas, no porque el otro se nos antoje peor o sin capacidades. Desde ahí se comienza a hacer país.

1 comentario:

ErikaPao dijo...

Bueno Pablis, muy bien conoces mi postura con respecto a estas "spameadas" que nos llevamos en las redes sociales. Aquí incluso relaciono uno de mis posts recientes, donde dejo clara mi postura ante estas manifestaciones http://erikapao.blogspot.com/2010/04/para-gustoslos-colores.html Besitos y bacano ser una de tus FBqueras favoritas! ;-)