Ayer leí un artículo de @vladimirolarte sobre la situación actual de la pobreza en Colombia, el cual puede ser leído haciendo clic aquí. Lo interesante del texto no son las cifras que plantea (conocidas por pocos, ignoradas por muchos) sino, desde mi perspectiva, lo siguiente:
1. Lo sencillo del lenguaje y la imparcialidad en la práctica investigativa. Como si fuera un diálogo mayéutico, se formula una pregunta y a medida que se avanza en la respuesta, se van mostrando hechos concretos, factores que inciden y números que, aunque difíciles de digerir, son concluyentes de una realidad.
2. La visión desde una perspectiva alejada de la polarización y la política, centrada en la presentación de unos hechos que son comunes al colombiano de todos los estratos y con la esperanza de avanzar en el diálogo para encontrar rutas estratégicas para la solución de estas problemáticas.
Teniendo en cuenta estos dos factores, me atrevo a plantear un interrogante: ¿Por qué nuestro periodismo de opinión/investigación parece estar a la caza de errores de los gobernantes corruptos/no-corruptos y no en la búsqueda de hechos concretos de nuestras realidades, independiente de la política y sus practicantes?
Para contrarrestar esta falta de criterio, desde la ciudadanía hay iniciativas que han avanzado en las redes sociales, grupos de interés de universidades y centros de pensamiento hacia la búsqueda de una conciencia social en temas centrales a la gente: economía, salud, educación, entre otros.
Valdría la pena preguntarse el por qué no dudamos, no contrastamos y sobretodo, a veces nos olvidamos de pensar.
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