viernes, 31 de octubre de 2025

De la latencia humana como el último resquicio frente al Gran Hermano

¿Cuántas veces ha revisado usted su teléfono hoy? No para buscar algo específico, sino por puro reflejo. Ese gesto —automático, casi involuntario— dice más sobre nuestra época que cualquier discurso político. Porque lo cierto es que no vivimos bajo censura, sino bajo configuración. El poder contemporáneo dejó de castigar para dedicarse a diseñar interfaces. Y en ese giro sutil pero decisivo, la obediencia dejó de imponerse para producirse como comportamiento de usuario. Lo que antes era represión hoy es ergonomía: el control se ha vuelto confortable.

Permítame, amigo lector hacerle la siguiente pregunta (por demás incómoda): ¿Cuándo fue la última vez que usted eligió realmente, y cuándo simplemente ejecutó un patrón programado?

Esta transformación tiene una consecuencia radical: el totalitarismo ya no necesita escena. No requiere desfiles ni tribunales porque el control se ha vuelto invisible, incorporado al gesto cotidiano. Cada click, cada scroll, cada "me gusta" funciona como un acto mínimo de lealtad algorítmica. Así, la libertad termina midiéndose en reacciones por minuto, como si la velocidad de respuesta fuera prueba de autonomía cuando en realidad es su disolución. Somos súbditos que se creen usuarios.

Ahora, permítame, estimado lector, reformular: ¿por qué le cuesta tanto no responder inmediatamente un mensaje? ¿Por qué una notificación sin leer genera esa pequeña ansiedad?

En este escenario, algo fundamental ha cambiado en nuestra relación con lo real. La simulación ha sustituido al acontecimiento. Ya no se trata de que lo digital represente la realidad, sino de que la sustituye por versiones plausibles que circulan con mayor eficacia que los hechos mismos. En el flujo continuo de las redes, lo verdadero no vence a lo falso; simplemente desaparece entre sus copias. Vivimos en una época de hiperrealidad donde la autenticidad se ha vuelto un anacronismo improductivo.

Piénselo un momento: ¿cuántas veces ha compartido usted algo antes de verificarlo, sólo porque "sonaba cierto" o porque confirmaba lo que ya pensaba?

¿Cómo se gobierna entonces una sociedad así? El consenso ya no se impone por decreto ni se construye mediante argumentación racional. Se fabrica, en cambio, a través de la emoción sincronizada. Las redes sociales producen adhesión, no convicción: nos enseñan qué sentir, no qué pensar. La indignación programada —esa que estalla puntualmente ante los temas correctos y en el momento preciso— se ha convertido en el nuevo contrato social. Es una suerte de catarsis colectiva, pero sin catarsis: pura descarga que no transforma nada.

Vayamos a nuestra realidad nacional, regional, local. ¿Reconoce usted ese patrón? En cualquier democracia funcional, que un presidente aparezca en listas OFAC por presuntos vínculos con narcotráfico sería suficiente para una crisis constitucional. Aquí apenas duró un ciclo noticioso. Ya están buscando cómo pagarle en efectivo, como si el problema fuera técnico y no ético. Tres días de indignación, después silencio. ¿Eso es conciencia política o coreografía emocional? Peor aún: ¿es olvido o adormecimiento programado?

Esta dinámica revela algo importante: el medio ya no es simplemente el mensaje. El medio es ahora el molde del ciudadano. Cada plataforma funciona como una fábrica moral donde se calibra la sensibilidad de la época. El sujeto contemporáneo no se forma en la polis griega ni en la escuela republicana, sino en la interfaz. Allí aprende los ritmos de la atención, los umbrales de la indignación, los protocolos de la visibilidad.

Permítase esta reflexión: ¿cuántas de sus opiniones se formaron en conversaciones reales, y cuántas en el scroll?

Frente a este diagnóstico, surge una pregunta pedagógica urgente: ¿cómo educar para la autonomía en un entorno diseñado para la reactividad? La respuesta no puede ser la desconexión nostálgica, sino algo más sutil y difícil: la pedagogía debería reintroducir la demora. Esto implica aprender a cartografiar nuestros propios intereses antes que los argumentos, nombrar la inducción emocional antes de responder a ella, reconocer los patrones que nos constituyen como usuarios.

Existe una frase que circula en ciertos rincones críticos de internet: "You're the only bug they haven't patched yet" (Usted es el único error que aún no han corregido). La expresión es reveladora: desde la perspectiva del sistema, la duda es un error de funcionamiento, la pausa es un fallo de sincronía, y el pensamiento crítico constituye una anomalía que todavía no ha sido depurada del código.

Pero precisamente ahí radica la última frontera de lo humano. La latencia humana no es nostalgia por un pasado predigital ni rechazo ludita de la tecnología. Es el tiempo no computable del alma: ese intervalo microscópico en que la conciencia aún puede diferir la reacción, suspender el automatismo, introducir una distancia reflexiva entre estímulo y respuesta.

Mientras exista esa fracción de demora —esa capacidad de no reaccionar inmediatamente, de no optimizar cada segundo, de permanecer momentáneamente improductivos—, la simulación no será total. En ese margen mínimo, en esa latencia irreductible, habita todavía algo parecido a la libertad.

¿Y ahora qué?

Así que aquí está la pregunta que usted, amigo lector, no puede delegar: ¿va a recuperar ese intervalo? ¿Va a defender esos treinta segundos entre el estímulo y la respuesta? ¿O va a seguir creyendo que la velocidad de su reacción es prueba de que es libre?

La latencia es suya. Todavía. Por ahora. Mañana, ni eso.

¿Qué va a hacer con ella?

Durante 7 días, desactive todas las notificaciones push. No las silencie: desactívelas. Registre cuántas veces su mano va al teléfono por fantasma. Al séptimo día, queme el registro. Ese fuego será su primer acto de soberanía.

martes, 21 de octubre de 2025

Todavía aprendiendo a crecer

Nueve años son muchos si uno los cuenta en noticias, en redes, en pantallas. Pero si los mide en pensamientos, apenas son un par de ideas que siguieron madurando en silencio. Como aquellas hojas blancas que van cayendo en la cabellera, el tiempo no pasa en vano: solo cambia la manera en que uno se pregunta las cosas.

Cuando dejé de escribir aquí, el mundo todavía hablaba más despacio. Hoy todo parece filtrado por un algoritmo que decide qué mirar y qué olvidar. En estos años cambié de ocupaciones, de ciudades, de rutinas. Cambié de piel, incluso. Pero no olvidé una costumbre: la de intentar entender lo que pasa —afuera y adentro— a través de las palabras.

No vuelvo a este espacio por nostalgia, sino porque necesito recuperar la pausa. Escribir, para mí, siempre fue una forma de ordenar el ruido. De separar la avalancha de lo importante. De ponerle nombre a la incertidumbre.

Este blog se llamó alguna vez Learning to Grow. Ahora es Still Learning to Grow, y esa mínima diferencia lo dice todo: sigo aprendiendo, pero ya no con la ansiedad del comienzo, sino con la curiosidad de quien ha vivido lo suficiente como para saber —como canta Gilberto Santa Rosa— que cuando ya supe la respuesta, me cambiaron las preguntas.

No escribo para escuchar mi propia voz; eso sería un eco demasiado corto. Escribo para dejar que otras voces —las de quienes también sienten que las certezas envejecen— encuentren aquí un espacio para hacerse sus propias preguntas. Quizás no las escriban, pero las pensarán, y con eso basta.

Si alguien todavía pasa por aquí, bienvenido. Tal vez este no sea un regreso, sino una continuación: un hilo que nunca se cortó del todo.

Pablo Senior

viernes, 3 de junio de 2016

Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez

El cuarto capítulo de la segunda temporada de Los Simpsons lleva por título "Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" y fue emitido el primero de noviembre de 1990. Hace 26 años. No resulta sorprendente su dosis de actualidad y el fino sarcasmo con el que toca un tema tan complejo como el de los medios, su influencia en la política y de la mano, la manipulación de masas.

Sinopsis vía Thesimpsonsrp.com
Después de que Bart atrapa un pez de tres ojos en un río cercano a la planta nuclear de Springfield, esta es inspeccionada y son descubiertas 342 violaciones, cuyo arreglo costaría 56 millones de dólares. 
Para evitar que cierren la planta, el Sr. Burns se postula como gobernador. Luego de una dura campaña en la que Burns pasa de ser despreciado a competir cabeza a cabeza con su contrincante, Mary Bailey, sus asesores deciden que Burns cene con un empleado la noche anterior a las elecciones. Homer es elegido, para desagrado de Marge. Ésta le sirve el pescado de tres ojos a Burns en la cena, quien no puede comerlo y, como resultado, pierde las elecciones.

Análisis del capítulo vía Nathan Rabin en AVClub

Traducción vía Pablo Senior.

En su segunda temporada, Los Simpsons evolucionan desde una relativamente modesta comedia sobre una familia de clase trabajadora hacia una sátira social que abarca todo lo del mundo que les rodea. "Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" representa un hito en esta evolución. Se convirtió en el episodio más ambicioso de la serie hasta ese momento.

"Dos autos en cada garaje y tres ojos en cada pez" no sólo es sensación cinematográfica. Se siente como una película muy ambiciosa que combina Ciudadano Kane, Preston Sturges y las clásicas fábulas morales de Frank Capra, que hablan de la decencia común, el orgullo cívico del hombre común que triunfa sobre la corrupción espiritual y el ansia de poder de la decadente clase dominante.

El episodio logra condensar una historia que fácilmente podría desarrollarse en más de dos horas en la pantalla grande, (de ser posible con la cinematografía de foco profundo de un Gregg Toland joven) en veintidós minutos de televisión trascendente. El ambiente retro excéntrico se establece a partir de la primera escena: un cuadro idílico de Bart y Lisa pescando en una tarde agradable.

Propiedad de FOX.


Su pacífica ensoñación es interrumpida por un reportero estilo 1930 (sin lugar a dudas), de ese tipo que escupe frases inteligentes de una sola línea a ritmo de ametralladora y siempre está persiguiendo historias que implican grandes capos, peces gordos y damas de vértigo. El reportero se topa con la primicia de su vida al descubrir un pez de tres ojos que el mundo más tarde llegaría a conocer como Blinky.

Propiedad de FOX.

Para disgusto del señor Burns, Blinky es visto como una prueba sensible de los crímenes de su planta de energía contra el medio ambiente en general y de la humanidad en su conjunto. Los inspectores nucleares del gobierno visitan la planta y están comprensiblemente horrorizados con lo que ven y recomiendan al Señor Burns, que gaste decenas de millones de dólares para que la planta cumpla con la normativa legal.

Propiedad de FOX.


Se ve a un Sr. Burns en su momento más vulnerable y su más invulnerable hoy. El señor Burns es reflejado con el carácter del protagónico de Ciudadano Kane - una figura siniestra cuya soledad existencial es transmitida visualmente al colocarlo en escenarios gigantes para empequeñecerlo, sobre todo el contraste con el gigante hinchable de su horrible rostro, escena del episodio que representa el más abierto homenaje a la iconografía clásica de Orson Welles. 

Propiedad de FOX
Sin embargo, también se ve a un señor Burns descompuesto y llorando en la oscuridad, por los resultados de la inspección en la planta. En un raro y emotivo momento de conexión emocional entre Homero y el Sr Burns, Homer deja sin saberlo, a su jefe en un estado de caída libre y configura la trama al expresar distraídamente que si él fuera el gobernador, haría lo que quisiera (en referencia a no tener que costear los arreglos de la planta).

Un revitalizado Señor Burns decide abusar de su riqueza y privilegios corriendo para gobernador, en una tenaz plataforma a favor de Monty Burns. Pero, primero necesitaría superar la "ligera desventaja" de que todo el mundo lo odia. "Dos autos en cada garaje y en tres ojos en cada pez" es increíblemente cínico acerca de la hipocresía y el cálculo cínico con el que se dedica a tratar de hacer pasar un oligarca siniestro como un filántropo cívico.

Propiedad de FOX
Como parte de la campaña, el Señor Burns está llamado a parecer no sólo humano, sino un ser con clase, decente y compasivo, del tipo que en realidad podría sonreír y abrazar a un bebé en lugar de retroceder horrorizado. Los intentos del señor Burns para llegar a la chusma siempre terminan oliendo a venenosa condescendencia. 

El señor Burns claramente no considera a los no millonarios como pertenecientes a su especie y se ve obligado por las circunstancias a llevar una ridícula máscara que se preocupa profundamente por sus pensamientos y sentimientos. Sin embargo, no puede ocultar siquiera el increíble desprecio que siente hacia todo aquel que no sea él mismo.

La campaña para gobernador ofrece a la serie la oportunidad de profundizar en la historia política, real o imaginaria, cinematográficamente y de otras formas. La digna oponente femenina de Burns, guarda una semejanza con Helen Douglas, (quien puso el sobrenombre Tricky Dicky a Richard Nixon) famosamente calumniada por "ser rosa hasta en la ropa interior" (un sentimiento que traiciona sin intención, al poner en evidencia que Nixon había pasado tiempo pensando en la ropa interior de su oponente), mientras que en la escena en la que se dirige al público americano con una espeluznante falso-tono paternal frente a Blinky, se percibe inspirado en el famoso discurso "Checkers" de Nixon.

Propiedad de FOX

Tomado de Wikipedia
Prueba de la excelente construcción del capítulo es el hecho de que logra contar una gran historia - de esas que sólo se pueden contar a través del uso de montajes que involucran mucho ruido, titulares sensacionalistas- mientras mantiene a la familia Simpson en el centro de la noticia.

En efecto, si el señor Burns encarna la maldad del rico decadente, entonces Marge y Lisa representan el escepticismo por principio de las personas comunes y apasionadas. Lisa está horrorizada por Burns y su campaña de solo maldad ( vaya a saber uno hasta qué punto) al ser forzada a preguntar al señor Burns ("Su campaña parece tener un momemtum, como un tren sin freno. ¿Por qué es tan popular?"), pero es Marge la que termina dejando a la merced de la verdad al poder cuando se toma el comentario "inocente" de Homero acerca de cómo ella se puede expresar a través de la casa que mantiene y la comida que sirve, literalmente.

Propiedad de FOX.
Como muchos de ustedes saben (si no lo ha visto aún, ¿qué espera?) Marge sirve un pez de tres ojos a Mr. Burns quien, como los medios señalan, no puede soportar su propia mentira de cómo los tres ojos de un pez son simplemente parte del gran plan de la evolución, un punto que sostuvo anteriormente con la poco convincente e hilarante ayuda de un actor que se hace pasar por Charles Darwin.


Propiedad de FOX
En una ostensiblemente furiosa rabia, el señor Burns destroza muy despacio, muy frágil y muy inefectivamente la casa de los Simpons y se compromete a destruir los sueños de Homero. 
Propiedad de FOX

En una demoledora respuesta, Marge asegura a Homero: "Cuando los más grandes sueños de un hombre incluyen repetir el postre, acurrucarse ocasionalmente y dormir hasta el mediodía los domingos, ningún hombre puede destruirlos". En ese momento, la lente viaja de los macro a lo micro con elegancia, de lo vasto y político a lo modesto y más profundo del corazón. El episodio pinta valientemente en un gran lienzo sin perder su toque de retorcida humanidad en su núcleo.


Propiedad de FOX


Conclusiones 
Este es uno de los capítulos icónicos de la segunda temporada; al igual que "La sociedad de los golfistas muertos" y "la guerra de los Simpsons", es rico en detalles que posteriormente se volvieron de culto, como la oración de Bart en la mesa:
"Querido Dios, nosotros pagamos por todo esto, así que gracias por nada".

"Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" es en sí mismo es una gruesa crítica al sistema económico estadounidense. El título es una parodia del eslogan de campaña de H. Hoover en las elecciones presidenciales de 1928, con el cual fue electo: "Dos autos en cada garaje y un pollo en cada cazuela" y que apela definitivamente a la creencia de que, entre más consumo y bienes materiales tengan los ciudadanos, el progreso se hará evidente; dejando por fuera temas tan importantes como los derechos humanos, un sistema de valores que se encuentra invertido, etc.

"Dos autos en cada garaje, tres ojos en cada pez" tiene vigencia en la sociedad actual, en la que los políticos y medios manipulan descaradamente, en la que los candidatos suben como la espuma por sus mentiras hacia sus contendores, o por propuestas de corte populista, que terminan en grandes decepciones para el electorado.

Las similitudes del capítulo con el actual vivir de Estados Unidos (con dos candidatos y una polarización evidente) son casi sorprendentes, con el agravante de que todo parece indicar que en la vida real si ganará Mr. Drumpf.

Ni qué decir de la realidad colombiana y los políticos que venden la dependencia de los commodities como si esto no empobreciera al largo plazo y silencian los escándalos y despropósitos a punta de fútbol y guerra contra el narcotráfico.

Otras referencias:
La canción que canta el señor Burns en su noche solitaria, tiene por nombre Brother, can you spare a dime? (hermano, ¿puedes darme una moneda de diez centavos?) fue uno de los temas más conocidos en Estados Unidos durante la Gran Depresión. Esta maravillosa canción fue compuesta en 1931 por Jay Gorney, con letra de de E. Y. Yip Harburg, para el musical de Broadway New Americana. Está basada en una canción de cuna que Gorney ─en realidad Abraham Jacob Gornetzsky, nacido en 1894 en Bialystock (actual Polonia, entonces Rusia), de donde huyó tras el pogromo de 1906─ escuchaba cuando era niño. (ver más)


--Para ver el capítulo en español latino, clic aquí.

martes, 5 de abril de 2016

El índice de fragilidad de los Estados

Esta información procede de: 
a) www.datosmacro.com - de la cual sale la gráfica "Colombia - Índice  Mundial de Fragilidad - Datos Macro".
Fuente: Datos Macro.
b) elordenmundial.com - de la cual sale el texto (explicativo) hasta la parte en la que se habla específicamente de Colombia. Procede de un artículo del historiador español Adrian Blasquez. Luego, van los datos de Colombia y su correspondiente análisis descriptivo.
Fuente: El orden mundial.


EL ÍNDICE DE FRAGILIDAD DE ESTADOS

Fund for Peace es una institución educativa y de investigación, sin ánimo de lucro y no gubernamental que se dedica a “prevenir los conflictos violentos y promover una seguridad sostenible” a través de la investigación, la educación y la participación de la sociedad civil. 
Fund for Peace se centra en los problemas de los llamados Estados débiles y fallidos. Su objetivo es “crear herramientas prácticas y enfoques para la mitigación de conflictos” que sean útiles para aquellos que forman parte en el proceso de toma de decisiones. Esta institución con sede en Washington, es especialmente conocida por la elaboración de una publicación, editada anualmente y desde 2005, conocida como Índice de Fragilidad de Estados o Fragile States Index. 

El índice recoge desde 2013 información cerca de 178 países y sigue dos criterios para discernir qué países deben ser incluidos en el estudio y cuáles no: 
  1. Ser miembro de las Naciones Unidas. 
  2. Existencia de una cantidad determinada de contenido e información disponible para los principales análisis. 

De esta forma, varios países cuyo estatus no es definitivo (como Taiwán o Kosovo) quedan excluidos hasta que su condición política y su pertenencia a las Naciones Unidas sean ratificadas definitivamente. 

Una vez analizado y puntuado cada uno de los indicadores, se suman las puntuaciones y se obtiene un resultado final. Atendiendo a ese resultado, en el que a mayor puntuación, más fragilidad, se elabora una lista en la que el país más frágil ocupa el primer lugar y el menos frágil el último. Además se elabora un mapa cromático en la que se preestablece una escala de colores a la que a cada tono le corresponde una variable de puntuaciones, de manera que a cada país se le asigna un color conforme a la puntuación obtenida en el ranking. De esta manera, el mapa facilita la comprensión y el análisis del mapa, ayudando a estudiar cada país de forma particular y las diferentes regiones desde una perspectiva más amplia y global. 

Para poder entrar en una plena reflexión y valoración de los resultados, primero es necesario realizar un ejercicio de abstracción y tratar de delimitar el objeto de estudio, establecer los límites del término. Definir por lo tanto qué se entiende por fragilidad de un Estado. Fund for Peace señala que los estados frágiles poseen una serie de características o atributos en común: 
  • Pérdida del control físico del territorio o del monopolio del uso de la fuerza.
  • Erosión de legitimidad de la autoridad de turno para llevar a cabo decisiones colectivas. 
  • Incapacidad de proporcionar servicios públicos básicos. 
  • Incapacidad de interactuar con otros estados como miembro propio de la comunidad internacional. 
De esta forma, cada uno de los doce indicadores de los que se compone el índice hará referencia a cada una de estas características, facilitando así la numerización y clasificación del fenómeno para su posterior valoración. Los indicadores se dividen en tres grandes bloques, cada uno de ellos con varios subapartados que a la vez recogen distintos conceptos y fenómenos:

Indicadores sociales:
  1. DP - Presiones demográficas
  2. REF - Refugiados y personas con desplazamiento interno.
  3. GG - Paranoia de grupo (rabia de grupo, queja grupal, etc).
  4. HF - Fuga de cerebros y capital humano.


Indicadores económicos:

  1. UED - Desarrollo económico desigual.
  2. ECO - Pobreza y deterioro económico.

Indicadores políticos y militares:
  1. SL - Legitimidad del Estado.
  2. PS - Servicios públicos.
  3. Derechos humanos y el imperio de la ley.
  4. Aparato de seguridad.
  5. Élites divididas
  6. Intervención externa.

fuente de los indicadores: fundsforpeace.org

La fundación recuerda que cada una de las clasificaciones no predice cuándo los Estados pueden sufrir violencia o llegar al colapso, sino que miden su vulnerabilidad para experimentarlo. Sin embargo, el índice es un mero indicador, una guía que presenta límites al analizar la evolución de cada país. Un Estado que se encuentre en amarillo puede sufrir episodios de violencia e inestabilidad con mayor posibilidad que uno que ostenta el color naranja si presenta una tendencia evolutiva negativa, en el sentido de que las funciones y capacidades del Estado para proveer los servicios más básicos y fundamentales están fallando a mayor velocidad; del mismo modo que un Estado en naranja podría mostrar una tendencia positiva con respecto al pasado, lo que haría descender paulatinamente el riesgo de conflicto y violencia.

Fuente del mapa: fundforpeace.org 


Dado que todos los aspectos contemplados puntúan en negativo, es decir, 0 sería la mejor puntuación obtenida en un indicador y 0,1 ya tendría repercusiones negativas puesto que sumaría puntos al resultado final (a más puntos, peor resultado); es necesario la fijación de un punto de referencia para valorar hasta qué grado es más o menos negativo dicho indicador. Si se toma como ejemplo el PIB per cápita, contemplado dentro de los indicadores económicos, resulta conflictivo elegir un punto de referencia, pues habría que tener en cuenta la diferencia de la renta entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, la paridad de compra en cada país, etc. Distan mucho de sí las posibilidades que conllevan un PIB per cápita de 10.000 dólares en España que en Mauritania, por ejemplo. Lo mismo podría ocurrir con el desempleo, incluido en la misma lista que el PIB per cápita. No tiene las mismas repercusiones sociales un nivel de desempleo del 20% en España, en Alemania o en Sudán del Sur. 


Frente a la concisión de determinadas estadísticas como la deuda externa, la migración per cápita, etc. se puede observar la presencia de términos que plantean una problemática a la hora de analizar la exactitud de los resultados pues conceptos como “tráfico de drogas” o “corrupción” constituyen realidades difícilmente cuantificables cuya contabilización se basa en estimaciones y no en datos oficiales. 

Por otro lado, no hay que olvidar la problemática que plantea la profundidad de algunos términos, como es el caso de “medio ambiente”, que se trata de un concepto sumamente amplio y que debido a la pluralidad de interpretaciones que abarca requiere de un estudio pormenorizado o, al menos y para este caso, clarificar qué aspectos y datos se tienen en cuenta para su elaboración. 

Algo similar a esta apreciación sucede con términos como “violencia étnica” que puede tener varias acepciones, dando lugar a numerosas realidades a tener en cuenta como los derechos recogidos en la Ley, el proceso de integración y aceptación social, la existencia de movimientos xenófobos o radicales, la violencia institucional, etc. 

Se trata en definitiva de conceptos sumamente complejos y abiertos a diferentes interpretaciones que, además, podrían confundirse unos con otros, puesto que la violencia étnica contiene elementos de discriminación (otro indicador incluido en el índice). Por lo tanto, es necesario plantearse acotar y definir estrictamente qué se entiende por “violencia comunitaria” o, ante la dificultad de abarcar tales conceptos, su sustitución por otros más básicos y específicos, dado que estamos ante fenómenos lo suficientemente complicados y amplios como para constituir un fenómeno de estudio por sí mismo. 

Cabe señalar también la connotación negativa que parecen poseer ciertos indicadores, como si su existencia implicara alguna repercusión perniciosa para el Estado o su sociedad. Por ejemplo, las protestas, que pueden ser vistas desde diferentes ópticas. Una huelga convocada por el descontento contra un Gobierno opresor de los derechos y libertades civiles no tiene las mismas implicaciones ni motivaciones que una manifestación a favor del matrimonio homosexual o en contra de una reforma política. 

Del mismo modo que la competición política no tiene por qué ser un hecho perjudicial para el Estado per se, la competitividad política puede ser síntoma de una democracia consolidada, abierta y plural. 

INTERESANTE: Ranking de Estados

El índice de fragilidad para Colombia

Siguiendo un orden ascendente en que el primer puesto lo ocupa el país con mayor fragilidad y el último el de menor fragilidad, Colombia ocupa el puesto 61 para el año 2015, encontrándose así en un puesto inferior al de países latinoamericanos como Guatemala (64) y Nicaragua (72).

fuente: Construcción propia con datos de fundsforpeace.org 

En cuanto a sus vecinos más cercanos, está de último entre ellos, siendo el de mejor posición Chile (150), seguido de Argentina (141), Panamá (131), Ecuador (85) y Venezuela (75).

Entre los países de la Alianza del pacífico, su índice también es el de menor desempeño:
fuente: Construcción propia con datos de fundsforpeace.org 
A su vez, es el único país de América latina, junto a Haití y Guatemala, que se encuentra en el nivel de "High warning" o "advertencia alta". El resto de países del continente, se encuentran en un nivel superior al de Colombia.


Sin embargo, en el pasado las cosas estaban peor. Al analizar las curvas de tendencia, se observa que el país en 2005 ocupaba la vergonzosa posición número 14, con un guarismo de 95,0. En 2010, al finalizar el segundo mandato de Uribe Vélez el país alcanzó la posición 46, escalando 32 posiciones en cinco (5) años. Al comienzo del primer mandato de Santos, en 2011, obtuvo el puesto 44 (87,0) y en la última medición, correspondiente al año 2015, se ubica, como se mencionó anteriormente, en la posición 61, con un acumulado de 82,5), subiendo 17 posiciones en el mismo lapso.  Ver siguiente gráfica: Colombia - Índice  Mundial de Fragilidad - Datos Macro.

fuente: http://www.datosmacro.com/estado/indice-mundial-fragilidad/colombia

Como se puede observar, aún es mucho el camino por recorrer, y los datos lo comprueban. Ahora, al analizar un poco más en detalle el reporte para Colombia, se evidencia que, de continuar en la misma senda, en 2020, las proyecciones indican que el país podría estar situándose nueve (9) o diez (10) posiciones más arriba en el ranking global, alcanzando el puesto No. 71 o 72, correspondientes hoy día a naciones como Tailandia o Nicaragua y muy importante también, pasando de un nivel naranja, a un nivel amarillo.


La gráfica informa que en el momento, Colombia se encuentra en un nivel de "advertencia muy alto" (color naranja más fuerte de la escala). Que la tendencia de disminución de puntajes es positiva, porque aleja al país de los primeros puestos, que ocupa el puesto 61 de 178 países y que en un máximo de 10 puntos, el promedio de cada indicador (siendo 10 el más alto en cada uno de los doce) es de 6.9 lo cual debe irse reduciendo paulatinamente.

Al analizar indicador por indicador, se observa que en nueve de los doce, obtiene puntajes débiles. En el que peor le fue al país fue en el de GG (Paranoia colectiva o group grievance), al obtener un desempeño pobre en el indicador, seguido del indicador de "Desarrollo económico desigual). Paradójicamente, el indicador que mejor puntaje obtiene es el ECO, que tiene el menor de los puntajes.


En cuanto al análisis de tendencia año a año desde el año anterior, empeoraron las cosas en cuatro (4) indicadores como lo muestra la gráfica: DP - presiones demográficas, GG - paranoia colectiva, HR - Derechos humanos, y en el  SEC - Aparato de Seguridad. En el resto de indicadores se mejoró en la medición de 2014 a 2015.


En cuanto al análisis de tendencia de los últimos cinco años, 2010 - 2015, empeoraron las cosas en cuatro (4) indicadores, específicamente los de DP - Presiones demográficas, GG - Paranoia colectiva, PS - Servicios públicos y en el de HR - Derechos Humanos. En el resto de indicadores se mejoró en los últimos cinco años. 

Si se analiza la tendencia de los últimos diez (10) años, 2005 - 2015, se confirma que hay ciertos indicadores perniciosos que se resisten a mejorar con el paso del tiempo:

GG - Paranoia colectiva.
ECO - Pobreza y deterioro económico.

Quizá, estos dos indicadores son un reflejo del país que mejora en diez (10) de los doce (12), pero que tiene serios problemas para cohesionarse como sociedad (GG) y muchos retos para afrontar la pobreza y el desarrollo sostenible de sus comunidades.
Sin embargo, es alentador verificar los avances en una década completa en el resto de los diez indicadores. Prueba de ello es que el país subió rápidamente en el quinquenio 2005 - 2010 y luego creció a una velocidad moderada en el segundo quinquenio 2011 - 2015.



martes, 1 de marzo de 2016

¿Resistir?

Casi más de un año sin escribir. Quizá el ritmo frenético de la vida en el segundo semestre de 2015 o la desidia de sentarse frente al computador, pensando que "resistirse es fútil".

La alienación es casi esencial en la "política de las masas": No puedes estar en desacuerdo, porque cuestionas. No puedes dar más del 100% porque entonces sobresales y eres peligroso. No puedes dar menos del 20% porque entonces no sirves al sistema y eres prescindible. En términos generales, debes estar en el promedio. En la zona ·chill· como bien aprende a las malas Albert Brennaman de su mentor Hitch. La idea es estar en donde pases desapercibido, donde no seas tu, no pienses y sobre todo, no cuestiones.

Así siento que la ·aplanadora· legislativa, mediática, política y judicial viene haciendo (inclusive antes de Uribe y Santos) con nosotros los colombianos. 

Duele el descaro de empresas como Electricaribe, que ofensivamente tiene un comercial en el que "invita a prevenir el robo de cables y energía, porque estos afectan a la sociedad". ¿No sería mejor cableados subterráneos, bombillas led, inversiones en seguridad de las redes (no es contratar un "sereno de la noche"), en vez de culpar a los pobladores por su mal servicio? Ahora a esto lo llaman RSE: inventarse estrategias para, con los dineros de los contribuyentes (la exención no es más que eso a la larga) solucionar problemáticas de imagen que tienen cientos de empresas con la comunidad y de paso ahorrarse la platica que tienen que pagar en impuestos. Es una manera bonita de decirnos: seguiremos haciendo lo que queramos con ustedes, y como hicimos un parque, tienen que querernos.

Sin embargo, duele más ver cómo el gobierno nacional se empeña en gastarse el dinero de los colombianos en campañas y promociones de sus temas ·prioritarios/vitales/necesarios para el buen funcionamiento del país· (esto último por favor léase con modo sarcasmo encendido) mientras lo esencial, que es la gente y sus afanes diarios, quedan por fuera de la agenda gubernamental.

Por ejemplo: la paz. ¿qué es la paz? Bien lo dicen Menchú y BK Shailú: "la paz no es la ausencia de la guerra".  No sé a ciencia cierta qué es la paz, pero me pregunto: ¿la paz debe entenderse como un medio para un fin, o un fin para un medio? ¿o es a la vez un fin y un medio?
Esta pregunta la traigo a colación, porque con tantos problemas que tiene el campesinado colombiano (presiones armadas, delincuencia, no tenencia de la tierra, falta de oportunidades comerciales, etc y más) ¿por qué insistir en la firma de un acuerdo de "no balas" y presentarlo como la panacea? es aquí donde se encuentra el argumento de lograr la paz para conseguir la prosperidad (fin como medio). Pero se deja de lado el tema de la justicia, la reparación y la reivindicación a las víctimas, que es un caldo de cultivo en donde germinará, temprano o tarde, la semilla de una nueva rebelión.
Impulsar la tenencia de la tierra, la creación de empleos y mejorar las condiciones generales del campesinado (con reforma agraria pendiente - diversificación del agro - apoyo al emprendimiento, etc y más) es un vehículo que recorre de forma más expedita el camino hacia la paz (no como estado de no violencia) sino como un escenario para la la generación de capacidades (Senn). Creo que este sería un medio para lograr un fin.

Sin embargo, a los que piensan de esta última manera se les juzga como enemigos de la paz. ¿Por qué esa dicotomía entre ·enemigos y amigos del proceso·? ¿Cuál es la reticencia a entender las verdaderas necesidades de la gente pero si hay naturalidad para acoger las ·demandas· de un grupo terrorista? Una utopía sería atender ambas demandas. Pero eso no da votos. ¿Solucionar problemas? para qué, si la "esperanza" de solución es lo que lleva a las urnas. ¿Cambiar paradigmas? para qué, si se pierde el statu quo

Como ven, he llegado al punto de lo que quiero expresar: Cuando alguien está en una situación de ·poder· intenta alienar (al mejor estilo borg) a todos: seguidores y no seguidores. amigos y enemigos. aliados y detractores, para que sus acciones "pasen a la historia". Lo que aún no sabemos es si pasarán a la historia por positivas o negativas. Recordemos que en su momento el esclavismo fue legal, así como el apartheid, la mita, la encomienda y resto de instituciones destinadas a perpetuar las inequidades.

Para cerrar, creo que nos debemos, como colombianos, momentos a solas. Como el apagón es inevitable, en esas noches de larga oscuridad, meditemos sobre varios aspectos en aras de recuperar nuestra capacidad de resiliencia:
1. ¿Es este el país que queremos para nuestros hijos? Si no es así, ¿qué acciones en el marco de lo electoral haremos para sentar nuestra voz de protesta?
2. Observemos la realidad con sentido crítico. Aparte de sufrir por James y el RM, o el color de la tanga de Kardashian (cuando se pone), podrían incluirse en nuestra lista de temas interés nacional y debate algunos como las ZRC (¿será un instrumento para generación de empleo y riqueza en pueblos, o concentración de intereses privados en torno a un actor armado?), o lo oneroso que resulta para el presupuesto nacional las imprevisiones de los gobernantes? No solo lo oneroso sino los años de atraso que, sumados a la corrupción, hacen que el país no avance?

Creo que la resistencia, como parte esencial de la capacidad de adaptación (en su versión ulterior) también se da en no tragar entero, en criticar sin miedo a ser condenado, en debatir (¿Por qué no?) sin llegar a ofendernos porque el otro no comparte. Pero debatir y actuar, porque luego de ver los ejemplos de Jesús, Lincoln, Gandhi, Mandela, Luther King a uno le queda más que claro, que resistirse, no es fútil.

sábado, 4 de julio de 2015

A propósito de la rendición de cuentas

En pleno proceso electoral, llega a los hogares cartageneros (de la mano del recibo del agua) el Informe de rendición de cuentas de la Alcaldía. Celebro la iniciativa de contar a los ciudadanos los logros y avances en la gestión pública del burgomaestre; sin embargo, parece más un photoshoot de alguien en campaña, que un recuento serio de qué hizo la Alcaldía en estos dos años con alrededor de 1.8 billones de pesos (depende de quien diga la cifra) que ingresaron por diversos conceptos.

En cuanto a la forma:
1. En las 44 páginas, sin contar portada y contraportada, hay  34 fotografías del Alcalde y ninguna (sí, NINGUNA) foto de su equipo de trabajo. ¡Por Dios! se trata de una rendición de cuentas de la Alcaldía, no del culto a la personalidad del Alcalde. Sabemos el afán de mostrarse, pero vamos, ¿las obras las construyó el mismo? ¿las ejecutó él mismo? ¿Las planeó, sufrió y presentó el mismo? Si más de una de las respuestas a estas preguntas es afirmativa, se nos presenta ante nosotros no un hombre, sino un ser dotado del poder de la ubicuidad y la omnisciencia.

2. La medición de los indicadores deja mucho que desear. No sé si es que vengo acostumbrado a la medición desde lo privado, en donde los semáforos de cumplimiento se manejan en promedio, alto (80%-100%), medio (50%-80%) y bajo (menor de 50%) y no entiendo realmente, cómo es que algo puede ser alto con un cumplimiento de 43,4%. O yo soy muy bruto o es que nuestros estándares son muy bajos. Por ejemplo: Prometí crear 100 unidades. Sólo creé 49 de las cien. Eso me da un 49% de cumplimiento. ¿Y las otras 51? Los dejo a su consideración. Ahora, si lo que queremos es una mayor claridad, aquí les dejo, la tabla del mismo DNP. 
Fuente: Clic aquí
Tengo más consideraciones de forma, pero creo que los aburriría y no terminarían de leer esta entrada.

En cuanto al fondo:
1. Los mismos indicadores nos dicen que ejecución vamos mucho más avanzados que en las obras como tal, eso me parece supremamente extraño: si he ejecutado 85,18% en inclusión social, cómo es que a la misma fecha de corte sólo lleve un avance del 53,93%? no se supone que en el Estado, (entre otras, consecuencia de la Ley Nule) ¿las ejecuciones del presupuesto sólo se dan con avances parciales en obras y control? Esto me lleva a otra pregunta: ¿de donde va a salir el dinero para el 47% faltante de avance, si ya me queda un 15% restante en lo presupuestal para ejecutar?

2. En dos de los ejes fundamentales, se raja: Desarrollo económico y desarrollo social. El mismo informe lo celebra: 29,26% de avance en el primero y 35,81% en el segundo. ¿cómo celebrar algo tan pírrico? Sobre todo, porque la ejecución presupuestal (el billetico gastado) está en 61,90% en el uno y 74,19% en el otro. Realmente, no es de celebrar este informe en estos dos aspectos.
Las metas que se ponen son para cumplirlas bajo estándares duros, serios, que apuntan a mejorar las condiciones y calidad de vida.

Como ven, uno podría extenderse en la revisión del material (que muy bonito si es), pero en la práctica, me queda el sinsabor de que es una muy, muy buena presentación de resultados muy, muy discretos, por no decir algo que ofenda a las autoridades y de repente me convierta en un resentido social que no "ve" los avances del #ahorasi del alcalde.

sábado, 16 de mayo de 2015

A propósito del día del Maestro...

Hace unos días, pensaba en quiénes eran esos maestros que influenciaron positivamente mi vida, desde la infancia hasta el posgrado, y la lista (gracias a Dios) es nutrida: 

Mi maestro de 4º - Jaime Fuentes Gil, gran influencia para que hoy día me guste tanto el lenguaje. Recuerdo con amor las diferencias sobre "bate" y "vate", antes de "p" y "b" se escribe "m", "los libros son nuestros mejores aliados"; y así, muchas y variadas enseñanzas.

También recuerdo haber admirado profundamente a mi profesora de Sociales: Cecilia; capítulo aparte merecen eminencias como Calixto Gonzales Lares, mi venerado profesor de Ciencias Naturales: El popular "biólogo", cuya primera respuesta a un asustado estudiante en 7º que dijo: "Viedda" (exclamativo costeño para "mierda") aún la recuerdo: "No es mierda, es Biología". O su frase única: Soy del excelso pueblo de San Onofre, donde la inteligencia es peste y aún nadie se ha vacunado".

Maestros sin tiempo ni espacio: así fueron para mí, grandes hombres como Eparkio Vega: "los señoritos de la esquina caliente, a ver si dejan escuchar", o el mítico "Raymundo Gomez-Casseres", primer profesor que se atrevió a ponerme un uno cuando osé hablar mierda en un examen sobre La llamada de la Selva, de Jack London; nítidamente viene a mi mente la tercera pregunta del examen: "Describa el incidente con los Yeehawks y explique la rabia de Buck". Eso era comprensión de lectura, ¡señores!

Maestros que marcaron una época para mí; en mi fugaz paso por Ing. de Sistemas, Gonzalo Garzón y Juan C. Mantilla; luego en Com. social, el gran Julio Gómez, de una pasión incansable por la excelencia académica y personal: dos veces le perdí Taller de Prensa, no por no saber escribir, sino por no entregar los trabajos para el periódico. Gran maestro, dentro y fuera de clases. Al final, como era de esperarse, se la gané con honores. Ha sido un referente en mis cortas ocasiones de profesor.

Pero, definitivamente hay maestros que cambian tu forma de ver la vida y que en tu corazón, deseas ser como ellos: Una fuente de inspiración. Un ejemplo de este tipo de docentes es Ricardo Chica, de la UDC, dueño del extinto "chicamóvil", maluco como el putas, pero tipo entre tipos. Fue polo a tierra cuando estaba comenzando el énfasis de com. para el desarrollo. Aún recuerdo la clase cuando preguntó: ¿Cuál es el carácter "decimonónico" de la modernidad? Ninguno pudo responder, a lo que espetó: Por eso es que estamos en la más profunda, pelle y absurda ignorancia, ¡porque ustedes no leen!

Gran apoyo en los tiempos difíciles del comité curricular en com. social 2006, director de mi tesis de pregrado, apoyo para ser recibido en la maestría en el Externado, apoyo ahora que quiero aspirar al doctorado, le debo el referente aspiracional, en palabras de política pública.

Pero, tengo que dar gracias a Dios por mis tres mayores maestros: Mi mamá (en la boca del horno se quema el pan y por encima de mí, mi ropa, y si me molesta me la quito), mi papá (nunca me sentiré rey destronado ni ángel abolido mientras viva) y mi hermana mayor, referente de sabiduría, templanza y amor por los demás.

A todos ellos, gracias por sus enseñanzas. Definitivamente, dejaron huella en mi vida y pensamientos. Gracias, infinitas.

PD. Agradezco al lector desconocido las dos correcciones sobre el profe Calixto. También le agradezco leerme, aunque le valgan verga mis recuerdos. ¡Abrazos!