Bob Hope, actor estadounidense, solía decir frecuentemente que “la persona que no tiene un corazón caritativo padece el peor de los males cardiacos”. Coincido profundamente con el famoso cómico estadounidense. En mi opinión, las personas que no dan de sí mismos a los demás y a la vida, no disfrutan de la bondad de Dios.
Hoy escribo esta entrada porque alguien me preguntó hace unos pocos días el por qué estoy haciendo voluntariado, si ni siquiera tengo trabajo en este momento; a lo que yo respondí con cierto dejo de orgullo: ¡es que es gratis!
La persona, asombrada, me dijo que a los voluntarios les deberían pagar. Para mí, este pensamiento es escandaloso. Al contrario, yo debería estar pagando por participar en un programa de voluntariado.
Las razones son múltiples:
Uno, la posibilidad de aprender nuevas experiencias, ver la vida con esperanza y darte cuenta que tus problemas son nimios frente al hecho de que hubieses venido al mundo con discapacidades permanentes, no tiene precio.
Dos, los chicos, chicas y personas en general que tienen este tipo de dolencias, son seres humanos maravillosos, que generalmente regalan sonrisas por doquier y son unos maestros innatos: están enseñándote constantemente a través de sus actos, el valor de apreciar la vida sin mayores complicaciones.
Tres, en realidad cuando participas en un tipo de programas como voluntario, es más lo que recibes que lo que das. Inclusive cuando tienes gran esfuerzo físico, porque el aprendizaje es, en términos generales, impresionante.
Estas razones me llevan a afirmar casi categóricamente que ser voluntario, es un regalo hacia ti y no lo contrario. Es una oportunidad de ampliar tus horizontes y darte cuenta con simples cosas, lo afortunado de tu existencia.
Aunque para todo lo demás existe MC, yo creería que los de VISA entienden el mensaje a la perfección: la vida es ahora, que es básicamente el motto de las personas con discapacidades permanentes y creo yo, el que deberíamos llevar a nuestro diario vivir.
¡Gracias!
2 comentarios:
Sencillamente, me gusta! siempre he estado segura de que tu interior está construido para exteriores como el que describes. la clave está en nunca dejar de ser fiel a ese pensar.
Me gusta. Es una enseñanza de vida invaluable, lo que aprendes y expermientas siendo voluntario.Hay cosas en la vida que no tienen precio y como bien lo mencionas, un sincero gesto de agradecimiento desinteresado, lo es; cosas que no se ven a diario y que llenan el alma
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