- Fuiste a un supermercado y las compras eran para quince días o más e incluían artículos como arroz, una escoba, café o artículos para lavar el baño.
- Fuiste a cine.
- Fuiste a una iglesia a escuchar misa (en el caso de los católicos) o participaste en el culto. eso, no a ver lo bonita de la estructura de la catedral.
- Fuiste a un mercado popular a averiguar las verduras más baratas y el pescado más fresco y regresaste a casa apestoso, pero feliz.
- Tomas taxis y sabes cómo ubicarte en más de cinco barrios.
- No necesitas tomar la ruta del metro/transportemasivo que para en todas las estaciones para llegar al lugar deseado.
- Sabes cuanto vale una bolsa de leche, una caja de condones y una barra de mantequilla.
- Cambias dinero en cualquier lugar que no es el centro de la ciudad o el aeropuerto.
- Sabes donde comprar un par de zapatos en rebajas que no son outlets de grandes empresas.
- Conoces los almorzaderos de la gente común y sabes donde venden los mejores platos de la ciudad al menor precio y lo mejor de todo, fuiste más de dos o tres veces!
Bitácora de lo que uno descubre cuando ya ha vivido lo suficiente como para hacerse nuevas preguntas.
domingo, 21 de noviembre de 2010
¿Has vivido en otra ciudad?
viernes, 19 de noviembre de 2010
Primeras impresiones sobre HP7
martes, 16 de noviembre de 2010
De Willie Colón y otros monstruos
Solo me alienta el deseo divino de hacerte mía
Esta primera estrofa es de una perfección asombrosa: el tipo le dice: ey! Me tienes esperando aquí, sin más, me estoy volviendo viejo, ¿y tú como si nada? Sin embargo, en la parte siguiente, vuelve la esperanza profunda:
Que a besos yo te levante al rayar el día
Y cuando venga la aurora llena de goce
Se junten en una sola tu alma y la mía.
Wooow! ¿Quién necesita el porno? El tipo la tiene clara: desde la mañana hasta el amanecer y continúa la jornada, amándola. Pero en realidad, está en su mente, porque el tipo vuelve y le dice:
A veces me voy a un rincón y me quedo en el vacío
Sufriendo por ti amor mío te llama mi corazón
Soñando, contigo, queriendo, que se cumpla nuestro idilio
lunes, 8 de noviembre de 2010
Bourdain y otros locos
El sábado 6 de noviembre leí en El Universal de Cartagena, una entrada del blog de Luz Manosalva Méndez sobre comida en el mercado de Bazurto. Aunque bienintencionado, se queda en algunos lugares comunes de la típica estructura incertidumbre – descubrimiento – recomendación; sin embargo, no deja de ser gratificante que los jóvenes vuelquen su mirada hacia esta parte de la ciudad nodiscoverytravelandadventure. De igual forma, hoy en la mañana vi un programa de 2009 de Anthony Bourdain sobre su visita en abril del mismo año a Bangkok y cavilé algunos cuestionamientos pertinentes sobre esta nueva clase de "lonely planet recomendations":
- ¿Llegará el día en que se deje de promocionar el turismo de hotel, playa blanca y cero vendedores?
- ¿Por qué los "paquetes turísticos" generalmente obvian la comida callejera y dejan de lado situaciones típicas de la vida cotidiana de las ciudades?
- ¿Quién decide qué se muestra y qué no sobre una ciudad, digamos, como Cartagena?
Algunos dirán que estoy haciendo preguntas muy obvias, pero observando la tendencia mundial sobre turismo de calle, parecería que existe un marcado número de turistas que están cambiando los planes "todo incluído" por otros en los que realmente salgan a caminar las ciudades y pueblos a los que van. Y no estamos hablando de estudiantes y mochileros que recorren el mundo a punta de auto-stop. Me refiero a personas con poder adquisitivo que quieren conocer la Nueva York del Bronx o Harlem, o los que viajan a Buenos Aires y se van a San Telmo, en vez de preferir ir a la Casa Rosada, o aquellos que vienen a Cartagena y descubren un Bazurto gastronómico o una Punta Arena a punta de Costeñitas en vez de un Santa Clara exclusivo y muy parecido a cualquier Sofitel francés, en los que la comida es hecha por expertos chefs que poco o nada tienen que ver con la comida local.
He ahí el título de este post. En mi poca experiencia, he visto que muchas personas tildadas como locas en un momento de sus vidas, terminando siendo pioneros de movimientos reformistas o impulsores de tendencias que cambiaron la forma de ver el mundo. Quiero decir con esto que necesitamos más Bourdains, más Manosalvas, o Zimmerns (el de comidas exóticas); gente así, común y corriente mostrando realidades, más que imágenes distorsionadas de ciudades que nada más existen en catálogos turísticos.