Anoche tuve la felicidad de ver en estreno (lastimosamente en español) la penúltima entrega de la serie Harry Potter, basada en la primera parte del séptimo libro, llamada Las reliquias de la muerte y que desde mi humilde perspectiva, se convierte en un filme de transición entre El príncipe mestizo y el final de la saga.
Primero, sé que debo verla nuevamente y en inglés, porque como me pude percatar, hay muchos giros que se pierden; por tanto, arranco con esa recomendación: vayan a un teatro que la presente en inglés.
Continuaría por decir que no es para niños. Si van pensando que es una peli de domingo con los sobrinos y muchas crispetas y situaciones disparatadas, se van a llevar un chasco. Por el contrario, los directores de las últimas tres filmaciones se han ido acogiendo a un formato un poco más oscuro y menos "infantil", dejando a un lado el lado alegre de la heptalogia.
Como era de esperarse, Harry vuelve a sentir esa insondable soledad del líder que acumula pérdidas en ese camino hacia el éxito. Su sino solitario se acentúa, aunque también se marca claramente su dependencia de sus infaltables amigos: Hermione y Ron. Y se va desenredando aún más el ovillo del amor entre estos dos últimos personajes. No puedo decir en qué termina la historia, porque dañaría el momentum para algunos fanáticos, pero me gusta cómo ha ido mostrándose más la tensión del amor juvenil entre los dos, que se aman desaforadamente y ninguno de los dos da el brazo a torcer… aunque es Ron quien va tomando la iniciativa y se ve muy bien en algunas escenas.
Notable la ausencia de algunos caracteres como Neville y otros compañeros de aventuras, pero ya tendrán su lugar nuevamente. Aunque ocurren algunos desafortunados incidentes, la lucha es al estilo de las historias universales: pronto se verá todo lo que el bien debe sacrificar para que el mal no se imponga. Y se verán aún más pérdidas en el mundo mágico, algunas de ellas mucho más trágicas que las previas.
Finalmente, el ritmo de la película no es homogéneo. Por momentos, sube la velocidad y hay secuencias de acción, persecuciones, peleas y combates. En otros, el teatro se sume en los paisajes y silencios necesarios previos a la tormenta que se desatará en el capítulo final.
No es la mejor de la serie, pero no es un bodrio. Para un enamorado de la saga, se mantiene casi fiel al libro y deja a la imaginación muchas cosas. Espero con ansias junio 2011.
1 comentario:
Viste boludo, te quedabas acá en NY y la íbamos a ver... Espero que no me decepcione (hoy la veo) ese bendito libro ya me lo he leído 4 veces (i know i know.. Im obsessed)
Emma
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